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Cambiará la manera de comprar acero para construcción en México

El próximo 12 de agosto enterá en vigor la NOM-251-SE-2025 lo que no sólo representa un nuevo estándar para diversos productos de acero utilizados en la construcción, sino también la forma en que participan quienes integran la cadena de valor de uno de los sectores más importantes para el desarrollo del país.

Hasta ahora, gran parte de la conversación sobre la calidad del acero se concentraba en los procesos de fabricación, pero, con la nueva regulación, la responsabilidad se amplía y alcanza también a importadores, comercializadores, distribuidores y a quienes toman decisiones sobre los materiales que llegan a una obra.

El cambio es sencillo de explicar, pero profundo en sus implicaciones: la calidad ya no será solamente una característica que se afirma; deberá acreditarse mediante un procedimiento de evaluación de la conformidad para los productos comprendidos por la norma.

Para los fabricantes, esto significa demostrar que sus productos cumplen con las especificaciones técnicas establecidas y obtener la certificación correspondiente antes de comercializarlos. Para los importadores, implica sujetarse exactamente a los mismos requisitos que los productores nacionales, eliminando diferencias regulatorias y estableciendo un mismo estándar para todos los productos que ingresen al mercado mexicano.

Los comercializadores y distribuidores también forman parte de esta nueva dinámica porque, más allá de ofrecer un producto, deberán integrar a sus procesos la documentación que acredite el cumplimiento de la regulación, fortaleciendo la trazabilidad y la confianza dentro de la cadena de suministro.

Aunque la NOM no traslada obligaciones directas de certificación a las constructoras, sí cambia la forma en que éstas pueden gestionar sus compras y reducir riesgos. En adelante, verificar que los productos adquiridos cuenten con la certificación correspondiente dejará de ser únicamente una buena práctica para convertirse en un elemento estratégico de control de calidad y de gestión responsable de las obras.

Este nuevo esquema también beneficia a desarrolladores, supervisores de obra, proyectistas y compradores institucionales, quienes dispondrán de mayores elementos para seleccionar acero con base en criterios verificables y no únicamente en el precio o en la reputación del proveedor.

La regulación establece especificaciones técnicas, métodos de prueba, requisitos de información comercial y procedimientos de evaluación de la conformidad para diversas categorías de productos de acero destinados a la construcción; su aplicación será gradual, con una primera etapa que iniciará el 12 de agosto de 2026 y una segunda prevista para el 13 de agosto de 2027.

Más allá del cumplimiento regulatorio, la NOM-251-SE-2025 impulsa un cambio cultural dentro de la industria, dado que introduce una lógica donde todos los participantes comparten una misma responsabilidad: fortalecer la confianza en el acero que llegan a las obras y, con ello, en las construcciones que utilizarán millones de personas durante las próximas décadas.

En un mercado cada vez más competitivo, la calidad deja de ser únicamente un atributo técnico para convertirse también en un factor de confianza, transparencia y competitividad. Y esa transformación beneficia no sólo a quienes producen acero, sino a toda la cadena de valor de la construcción y, en última instancia, a quienes viven, trabajan o transitan por las obras que forman parte del desarrollo del país.

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