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El costo de crecer: más ventas, contratos y activos también elevan el riesgo

El crecimiento empresarial implica una mayor exposición financiera. Nuevos contratos, incremento de activos, expansión de las ventas a crédito y proyectos de mayor escala pueden elevar los compromisos de una compañía y, con ellos, el impacto potencial de un incumplimiento, una interrupción operativa o un retraso en la cobranza.

El contexto también plantea desafíos para las decisiones de expansión. El Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza del INEGI cerró 2025 en 48.1 puntos, frente a 51.9 puntos en diciembre de 2024. El indicador se ubicó así por debajo del nivel de 50 puntos, referencia utilizada para distinguir entre una percepción favorable y desfavorable de la situación empresarial.

A este escenario se suma el acceso al financiamiento. La Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN) 2025, reportó que 17.1% de las empresas que solicitaron financiamiento entre 2022 y 2024 tuvo al menos una solicitud rechazada. Entre las principales razones señaladas estuvieron las garantías insuficientes o la falta de aval. Para las compañías, particularmente las PyMEs, estos factores pueden influir en la capacidad para asumir nuevos proyectos, proteger su operación y sostener sus planes de crecimiento. La gestión de riesgos adquiere así una dimensión financiera que va más allá de responder ante una contingencia.

“En México existen oportunidades importantes para las empresas, pero cada decisión de crecimiento también modifica su nivel de exposición. Una compañía que incrementa sus contratos, activos o ventas debe considerar qué impacto tendría un incumplimiento, una interrupción operativa o un problema de cobranza sobre su capacidad financiera”, señaló Javier Urbina, CEO de Avla.

El riesgo financiero puede aparecer desde el momento en que una empresa participa en un proyecto de mayor escala. Las fianzas, por ejemplo, permiten respaldar determinadas obligaciones contractuales y pueden constituir un requisito para participar en algunos proyectos. Para Daniel Gálvez, Director Comercial de Fianzas de Avla México, el crecimiento modifica las necesidades de respaldo de las compañías.

“Una empresa que busca participar en proyectos de mayor escala también debe demostrar su capacidad para cumplir las obligaciones que asume. La fianza puede respaldar esos compromisos frente a terceros y formar parte de la estructura con la que una compañía enfrenta nuevas oportunidades”, explicó.

La dimensión operativa presenta otro frente. Un daño en instalaciones, maquinaria, mercancías u otros activos puede generar pérdidas que superen el valor del bien afectado si la contingencia interrumpe la producción, las ventas o la prestación de servicios.

“Cuando ocurre un siniestro, el impacto económico no termina necesariamente en el activo afectado. Una interrupción puede comprometer ingresos, relaciones con clientes y proveedores y la capacidad de cumplir obligaciones. La continuidad del negocio debe formar parte de la evaluación financiera del riesgo”, afirmó Roxana Sandoval, Directora Comercial de Seguro de Daños de Avla México.

Más ventas también pueden elevar el riesgo de cobranza

La expansión comercial introduce una segunda dimensión financiera: las cuentas por cobrar. Una empresa que vende más a crédito puede incrementar sus ingresos, pero también su exposición ante posibles incumplimientos de sus clientes. Este vínculo entre crecimiento y liquidez cobra relevancia cuando las compañías amplían su cartera o comienzan relaciones comerciales con nuevos compradores.

“Incrementar las ventas puede elevar también la exposición de las cuentas por cobrar. Por eso, el crecimiento comercial debe acompañarse de una estrategia para administrar el riesgo de crédito y preservar la liquidez de la empresa”, explicó Pablo Siade, Director Comercial de Seguros de Crédito de Avla México.

El seguro de crédito constituye una de las herramientas disponibles para administrar parte de esta exposición, particularmente en operaciones a plazo o cuando una compañía busca ampliar su cartera de clientes.

El financiamiento también condiciona la expansión

Los resultados de la ENAFIN 2024 muestran el impacto que las restricciones financieras pueden tener sobre los planes empresariales. De acuerdo con INEGI, 72% de las empresas que no obtuvieron el financiamiento de mayor monto reportó alguna afectación; entre las consecuencias se encontraron el retraso de la expansión o de la compra de maquinaria y la cancelación de inversiones.

En este contexto, la administración del riesgo adquiere relevancia no sólo después de una contingencia, sino antes de asumir nuevos compromisos. Evaluar la capacidad de cumplimiento, la protección de los activos y la calidad de las cuentas por cobrar permite incorporar estos factores a las decisiones financieras y comerciales. Para Javier Urbina, este cambio implica integrar el riesgo a la planeación empresarial.

“La incertidumbre no significa necesariamente detener los planes de crecimiento. Exige evaluar con mayor precisión las condiciones, las obligaciones y la exposición que implica cada oportunidad. La gestión de riesgos debe formar parte de la conversación financiera de las empresas y no limitarse a la respuesta ante una contingencia”, concluyó.

Desde el inicio de sus operaciones en México, en 2017, Avla participa en los segmentos de fianzas, seguros de crédito y seguros de daños. En un entorno empresarial más exigente, estos mecanismos pueden formar parte de la estrategia financiera de compañías que buscan ampliar contratos, proteger activos, incrementar sus ventas y administrar sus cuentas por cobrar.

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