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Preservación de la capa de ozono logro y desafíos hacia el futuro

En el marco del Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, hace poco más de 40 años, se reunieron 28 naciones para adoptar medidas adecuadas para proteger a las personas y al planeta de la radiación ultravioleta nociva que atraviesa una capa de ozono que podría estar dañada.

Y lo lograron. Sobre la base adicional de información científica, se adoptó el Protocolo de Montreal y se comenzó a eliminar gradualmente los clorofluorocarbonos —sustancias químicas artificiales utilizadas en la refrigeración, los aerosoles y la producción de espuma—, con lo que se puso en marcha la recuperación de la capa de ozono.

En el marco del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, que se celebra cada 16 de septiembre se recuerda el logro histórico y se espera que hacia adelante sigan las acciones para mantener la capa de ozono en correcto estado.

El Protocolo de Montreal y el Convenio de Viena siguen siendo cruciales para supervisar los niveles de ozono y radiación ultravioleta, así como las sustancias que agotan la capa de ozono y otras sustancias químicas, como los hidrofluorocarbonos (gases de efecto invernadero), que se están eliminando gradualmente en virtud de la Enmienda de Kigali.

Convenio de Viena sobre la protección de la capa de ozono

La confirmación científica del agotamiento de la capa de ozono impulsó a la comunidad internacional a establecer un mecanismo de cooperación para tomar medidas para proteger la capa de ozono. Esto se formalizó en el Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono, que fue aprobado y firmado por 28 países, el 22 de marzo de 1985. En septiembre de 1987, esto condujo a la redacción del Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono.

La capa de ozono se encuentra a unos 15 kilómetros hasta 50 kilómetros de la superficie del planeta, en una región conocida como la estratósfera. Es una capa gaseosa que rodea la Tierra y está constituida por ozono estratosférico en forma de gas (O3). Ésta forma parte de la atmósfera, una capa que funciona como una cubierta térmica evitando que se congele y se sobrecaliente el planeta.

De acuerdo con los expertos, el origen de la capa de ozono se remonta al propio origen de la Tierra; empezó a formarse hace aproximadamente 400 millones de años y es la región del planeta encargada de proteger del 99% de la radiación ultravioleta de tipo b, que consta de longitudes de onda entre los 280 y 315 nm, que son perjudiciales para la vida en el planeta.

Protocolo de Montreal

El objetivo principal del Protocolo de Montreal es la protección de la capa de ozono mediante la toma de medidas para controlar la producción total mundial y el consumo de sustancias que la agotan, con el objetivo final de eliminarlas, sobre la base del progreso de los conocimientos científicos e información tecnológica.

El Protocolo de Montreal se estructura en torno a varios grupos de sustancias destructoras del ozono. Los grupos de sustancias químicas se clasifican de acuerdo a la familia química y se enumeran en los anexos al texto del Protocolo de Montreal. Exige el control de casi 100 sustancias químicas en varias categorías. Para cada grupo o anexo de sustancias químicas, el Tratado establece un calendario para la eliminación gradual de la producción y el consumo de esas sustancias, con el objetivo de eventualmente eliminarlas por completo.

Un mexicano que logró que voltearan a ver el daño a la capa de ozono para rescatarla

Mario Molina, científico mexicano, en conjunto con otros investigadores, recibió el premio Nobel de Química en 1985 por sus investigaciones sobre el adelgazamiento de la capa de ozono como consecuencia de los  clorofluorocarburos (CFCs), gases emitidos y elaborados por lo humanos en las industrias y que se encuentran en aerosoles, refrigerantes, aire acondicionado y agentes espumantes en la fabricación de plásticos. Estos gases se desintegran al estar en contacto con la estratósfera, liberando átomos de cloro, los responsables de destruir al ozono.

Que el escudo natural del planeta se reduzca y deje pasar altos niveles de radiación UV podría perjudicar de manera significativa la vida en el planeta, dañando el ADN y ARN, proteínas y aumentar las posibilidades de desarrollar cáncer y cataratas. Otros efectos negativos se verán reflejados en la cantidad y calidad de las cosechas, así como en la modificación  de los ecosistemas marinos, cambios en los patrones de circulación del aire, solo por mencionar algunos.

Gracias a diversos estudios sobre la capa de ozono, en la actualidad se ha prohibido el uso de CFC’s; esto ha ayudado a la recuperación del agujero que apareció en la Antártida. Sin embargo, no es un esfuerzo reciente ya que en 1987 se firmó el protocolo de Montreal, un plan de eliminación gradual de los productos químicos que destruyen la capa de ozono, 197 países han ratificado el protocolo y en 1988 nuestro país fue unos de los primeros en reafirmarlo. Gracias a los acuerdos en el protocolo, se han disminuido el 99% de las sustancias que agotan el ozono.

En los últimos 40 años, el país ha disminuido el 99% del máximo nivel de consumo de las sustancias que agotan el ozono, invirtiendo desde los 90 en proyectos para eliminar el consumo de estas sustancias, reafirmando su compromiso en materia ambiental.

Ratificación universal

El 16 de septiembre de 2009, la Convención de Viena y el Protocolo de Montreal se convirtieron en los primeros tratados de la historia de las Naciones Unidas en lograr la ratificación universal.

Enmienda de Kigali

Las Partes en el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono llegaron a un acuerdo en su 28ª Reunión de las Partes el 15 de octubre de 2016 en Kigali, Rwanda, para eliminar gradualmente los hidrofluorocarbonos (HFC).

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