México desecha el 99.6% de materiales: el diseño de interiores busca cambiarlo Mundo Verde por Pilar Hernández - agosto 11, 2026agosto 11, 20260 De cada tonelada de materiales que entra a la economía mexicana, solo el 0.4% logra reciclarse o reutilizarse, frente a un promedio mundial de 7.2%, según BBVA Research con datos de la SEMARNAT. En ese contexto, una corriente del diseño de espacios propone que el material que parecía haber cumplido su ciclo, vuelva a formar parte de un proyecto, con todo y sus vetas, desgastes e imperfecciones. Una trabe de madera recuperada, una piedra proveniente de una demolición o un mueble restaurado pueden integrarse a un proyecto de interiorismo igual que un material recién fabricado, aportando textura y personalidad, cualidades difíciles de reproducir mediante procesos industriales. Ese enfoque responde al concepto de upcycling, que, a diferencia del reciclaje tradicional, donde la materia prima se transforma para fabricar un producto distinto, reutiliza recursos existentes para darles una nueva función conservando gran parte de sus características originales. Vetas, desgastes, variaciones de color o pequeñas imperfecciones dejan de ocultarse y se integran de manera natural al espacio. En México, esta forma de trabajar coincide con un momento en el que la economía circular gana relevancia. La SEMARNAT impulsa el desarrollo de una estrategia nacional para extender la vida útil de los recursos y aprovecharlos de forma más eficiente. El diseño de interiores, sin ser la solución al problema, se suma desde la práctica. Incorporar elementos recuperados modifica el proceso desde las primeras decisiones del proyecto. Antes de definir acabados o mobiliario, es necesario entender las características de cada pieza y descubrir cómo integrarla al espacio. Esa búsqueda lleva a soluciones que difícilmente surgirían partiendo únicamente de materiales nuevos. «Antes de decidir reemplazar un material, preferimos entender qué puede aportar al propósito que tenemos. En ocasiones, una pieza existente termina convirtiéndose en el elemento que da identidad al espacio, porque llega con una textura, unas proporciones o un desgaste que sería imposible reproducir desde cero. Diseñar también consiste en descubrir ese potencial», comentó Aitor Viteri, Director Académico de IDEQUO, Madrid Interior Design School. Asimismo, Aitor Viteri, recomienda cuatro aspectos a considerar antes de incorporar piezas recuperadas en un espacio: Empezar por el material, no por el acabado: una veta, una textura o una huella de uso pueden convertirse en el punto de partida del concepto de diseño. Pensar en la reutilización desde las primeras etapas del proyecto: integrar estas piezas desde el diseño arquitectónico permite aprovechar mejor sus características y evita soluciones improvisadas. Integrar estos elementos con soluciones contemporáneas: el contraste entre ambos suele generar espacios más equilibrados y atemporales que cuando todo responde al mismo lenguaje. Trabajar con especialistas: restauradores, artesanos y talleres especializados pueden ampliar las posibilidades de piezas que, a primera vista, parecerían haber terminado su ciclo. Más que una moda, esta forma de trabajar refleja un cambio en la disciplina: el valor de un espacio no depende de cuánto material nuevo se incorpora, sino de cómo se aprovecha lo que ya existe. En un país que reutiliza el 0.4% de sus recursos, el diseño de interiores es uno de los sectores donde esa reutilización empieza a aplicarse de forma concreta. Compartir en Facebook Compartir Compartir en TwitterTweet Compartir en Pinterest Compartir Compartir en Linkedin Compartir Compartir en Digg Compartir