Aún se puede prevenir los impactos de El Niño en 2026 en México y evitar desastres y falta de alimentos Mundo Verde por Mercedes Nolasco - agosto 19, 20260 Se estima que en el 2027 el fenómeno de El Niño afectará a 49 millones de personas y se considera que ocasionará inseguridad alimentaria en 45 países debido a la vulnerabilidad en la que se encuentran por condiciones de pobreza, económicas y sociales, advirtieron especialistas en climatología. Durante el evento “El Niño 2026: la liga con la emergencia climática global, qué esperar y cómo prepararnos”, realizado por Iniciativa Climática de México (ICM) en donde se dieron a conocer los posibles impactos de El Niño 2026, indicó Iniciativa Climática de México (ICM), al señalar que el fenómeno llegará en un contexto de cambio climático y temperaturas globales más elevadas. Durante el evento especialistas de la UNAM, INECC, CENAPRED, IMTA, SADER y otras instituciones, se alertó que sus efectos no serán uniformes y podrían presionar la disponibilidad de agua, la producción de alimentos, los ecosistemas y la gestión de emergencias. Entre la pobreza y El Niño Andreas Fischlin, ex copresidente del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, señaló que los daños más grandes se esperan en Centroamérica, Sudáfrica, Sudamérica y Asia. Aclaró que “los impactos dependen no sólo de El Niño, sino también de la situación en la que estas personas viven, en la que la pobreza juega un papel, al igual que el sector económico, la sequía y los anteriores eventos climáticos”. De acuerdo con los expertos de ICM, el reto es traducir los pronósticos en decisiones territoriales, fortalecer las alertas tempranas y evitar que sequías, inundaciones, incendios y otros extremos se conviertan en nuevas crisis. Cabe resaltar que quienes requieren mayor protección son los pequeños productores por su mayor exposición y menor capacidad financiera para absorber impactos. Asimismo, los participantes destacaron la función de los ecosistemas como parte de la respuesta. Cuencas, bosques, manglares, humedales, arrecifes y suelos contribuyen a regular el agua, amortiguar temperaturas, reducir erosión y proteger comunidades e infraestructura. Para ICM, su conservación y restauración deben entenderse como medidas de adaptación y reducción de riesgos, y no únicamente como una agenda de protección ambiental. Por su parte, Francisco Estrada, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recordó que los efectos extremos de El Niño de 1997-1998 y 2015-2016 generaron pérdidas económicas globales estimadas en 2 a 4 billones de dólares, que podrían amplificarse en esta ocasión. Asimismo, otros investigadores del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM advirtieron que el fenómeno de El Niño no sólo el resto de este 2026, sino que en el 2027 será un evento histórico que exige una preparación inmediata ante los impactos económicos y sociales que se prevén, entre ondas de calor más intensas y prolongadas que podrían “rebasar los límites de la existencia humana”, además de huracanes, sequías, incendios forestales, que se proyectan para los próximos meses en diferentes regiones del país. El investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, Jorge Zavala y René Lobato, del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, coincidieron en que El Niño no producirá efectos homogéneos en el territorio y que sus impactos dependerán de la temporada, la región y las condiciones preexistentes. “La pregunta no es sólo si va a llover más o menos, sino dónde y cuándo se esperan los impactos. En un evento de El Niño fuerte, la influencia del fenómeno puede volverse dominante y modificar patrones de precipitación, temperatura, ciclones, nortes y ondas de calor. Por eso, la preparación tiene que ser territorial y anticipada”, señaló Zavala. México: mayor temperatura que el resto del planeta Sin embargo, México forma parte de 35% de los países con mayor calentamiento en su temperatura. “Estamos más arriba que el promedio del planeta, al tener 1.9 grados centígrados, 0.4 más que la media a escala mundial». Lo anterior “quiere decir que este ritmo se va a mantener para siempre, pero es la medida que tenemos ahorita”, sostuvo. Para Jorge Zavala, el fenómeno que detectó en el país desde junio se irá intensificando hasta alcanzar un máximo hacia los meses de noviembre, diciembre, enero, y luego decaerá hacia el verano del año siguiente. Otro gran efecto por El niño es un aumento en el contenido de calor en el Pacífico mexicano, con lo que una capa de agua caliente más profunda provocará la elevación del nivel del mar, que con alto contenido de calor aumentará la frecuencia de huracanes de categoría mayor. “Esperamos mayor probabilidad de ocurrencia de huracanes de categoría mayor en el Pacífico mexicano en la segunda parte de la temporada, ya hacia donde estamos, septiembre, octubre principalmente. Después, se pronostica mayor número de eventos de norte, mayor penetración hacia el sur de eventos de norte». Atlas Nacional de Vulnerabilidad y la adaptación Respecto a las políticas climáticas Celia Piguerón, coordinadora general de Adaptación al Cambio Climático y Ecología del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), planteó que la preparación frente a El Niño debe insertarse en una política permanente de adaptación y no agotarse cuando concluya este episodio climático. Explicó que se están realizando trabajos para transformar el antiguo Atlas Nacional de Vulnerabilidad en una plataforma nacional de riesgos climáticos y adaptación con información actualizada y herramientas que permitan acercar los escenarios a las decisiones territoriales, así como el proceso de construcción de la Política Nacional de Adaptación. “La adaptación exige traducir la ciencia en política pública. A veces tenemos mucha información, pero el reto es convertir esos datos en acción, con un enfoque sistémico y una gobernanza que no vea los riesgos sector por sector ni región por región. Frente a El Niño y a otros fenómenos climáticos, necesitamos un mecanismo permanente de prevención y no bajar la guardia”, señaló Piguerón. Retos para todos los sectores y niveles de gobierno Enrique Guevara, director general del Centro Nacional de Prevención de Desastres; Guillermo Pérez, director de Gestión Integral de Riesgos de Desastres y Cambio Climático de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, y Xóchitl Ramírez, titular de la Unidad de Innovación, Sustentabilidad y Resiliencia Climática de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, analizaron los avances existentes y las diferencias de capacidad entre territorios y sectores. Guevara señaló que México cuenta con avances importantes en conocimiento científico, monitoreo, protección civil y sistemas de información, pero advirtió que las capacidades son desiguales entre regiones. Desde la gestión integral del riesgo, explicó que un fenómeno natural no determina por sí mismo un desastre: sus consecuencias dependen también de la exposición, las vulnerabilidades físicas, sociales, económicas e institucionales y de la capacidad disponible para responder. “La preparación no comienza con el impacto, sino con la toma de decisiones a partir del día de hoy. Tenemos que conocer los factores de riesgo, la exposición, la vulnerabilidad y las capacidades para anticipar qué podría suceder y tomar decisiones en cada territorio”, señaló Guevara. Por su parte, Guillermo Pérez destacó la necesidad de llevar la información y la planeación a escalas cada vez más locales, de modo que los diagnósticos climáticos se conviertan en decisiones sobre desarrollo urbano, vivienda, cuencas e infraestructura. Expuso que la política territorial debe pasar de la planeación a intervenciones concretas que reduzcan riesgos y eviten reproducir vulnerabilidades existentes. Desde la perspectiva agroalimentaria, Xóchitl Ramírez explicó que la Secretaría de Agricultura trabaja con información meteorológica para identificar municipios prioritarios y orientar acciones hacia productores pequeños y medianos más expuestos a anomalías climáticas. También destacó el trabajo territorial mediante mesas técnicas agroclimáticas, prácticas de manejo y conservación de suelos, prevención de incendios y coordinación entre autoridades, científicos y productores. Compartir en Facebook Compartir Compartir en TwitterTweet Compartir en Pinterest Compartir Compartir en Linkedin Compartir Compartir en Digg Compartir