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Ante el cambio climático urge una estrategia de competitivida para las pymes ante el PECC

Sistema B México™ reconoce la aprobación del Programa Especial de Cambio Climático (PECC) 2026-2030 como una respuesta necesaria frente a la magnitud de la emergencia climática. El instrumento, alineado a la actualización de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0), compromete al país a reducir sus emisiones de alrededor de 784 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2024 a menos de 700 millones para 2035, con una ruta hacia cero emisiones netas para 2050.

Tiene sentido que los instrumentos más exigentes del nuevo marco regulatorio —entre ellos el Registro Nacional de Emisiones, el Sistema de Comercio de Emisiones y las nuevas Normas de Información de Sostenibilidad para empresas que cotizan en bolsa— se concentren en los sectores que más emiten, como transporte, generación eléctrica e industria. Las pymes, de forma individual, aportan relativamente poco a ese total.

Desde Sistema B México se identifica un vacío que urge atender. Las pymes —que representan 99.8% de las 5.45 millones de unidades económicas del país y son responsables de 7 de cada 10 empleos formales, según el Censo Económico 2024 del INEGI— no son, en su gran mayoría, sujetos obligados bajo ninguno de estos instrumentos. Pero eso no las deja al margen de la presión: bajo las nuevas Normas de Información de Sostenibilidad para empresas no listadas, deben reportar su desempeño ambiental en cuanto se lo pida un banco, un inversionista o un cliente grande, y las grandes empresas ya están trasladando estas exigencias a sus proveedores, generando un efecto cascada en toda la cadena de valor.

«Reconocemos el paso que da el PECC 2026-2030 y coincidimos en que es correcto que la regulación se enfoque primero en quien más emite. Pero ninguna estrategia climática nacional está completa si dejamos a la mayoría de nuestras empresas navegando solas una exigencia de mercado para la que nadie las está preparando. El reto de las pymes mexicanas frente al cambio climático no es de impacto, es de competitividad», señaló Javier Herrero, director ejecutivo de Sistema B México.

Un estándar calibrado por tamaño

El Movimiento B —respaldado globalmente por B Lab y presente hoy en más de 100 países con más de 10,000 Empresas B™— ofrece a las empresas la posibilidad de mejorar su desempeño social y ambiental sin excluir a nadie por tamaño. Las empresas más grandes han de fijar metas científicas de reducción para sus emisiones de alcance 1, 2 y 3, con inventarios verificados por un tercero acreditado y metas validadas por la Science Based Targets initiative (SBTi).

Las pymes no necesitan medir su huella completa de gases de efecto invernadero, pero sí comenzar con un plan de acción climática con metas medibles, alineado a la meta de 1.5°C, enfocado en áreas concretas como viajes de negocio, compras responsables o transporte —y que publiquen su progreso cada año.

Hay ejemplos concretos de ese rigor en acción. Danone, que obtuvo la certificación de Empresa B a nivel global en 2025, cuenta con metas climáticas validadas por SBTi —incluida una meta de cero emisiones netas para 2050— y fue la primera empresa de alimentos en el mundo con metas validadas en agricultura y uso de suelo (FLAG, por sus siglas en inglés), habiendo reducido ya 16.1% su huella de carbono desde 2020. En América Latina, Natura, la primera empresa que cotiza en bolsa en certificarse como Empresa B, se comprometió a alcanzar cero emisiones netas para 2030.

Para ayudar a cerrar esa brecha, el movimiento pone a disposición de cualquier empresa, sin costo, la plataforma B Impact™, una herramienta de diagnóstico que identifica la ruta de mejora en temas de impacto social y ambiental. A las grandes empresas y multinacionales, el estándar de Empresa B las invita a sumar su cabildeo y su influencia de política pública a una acción colectiva por el clima, en lugar de actuar solas frente al reto.

Un estudio de B Lab presentado en la COP30 mostró que, si todas las empresas del mundo replicaran las prácticas actuales de las Empresas B certificadas, el calentamiento global podría reducirse hasta 0.5°C para el año 2100: evidencia de que el modelo, cuando se aplica sin distinción de tamaño, sí mueve la aguja.

“Ninguna pyme mexicana tiene que esperar a que una ley la obligue, para empezar a medir y actuar frente al cambio climático. El mercado lo demanda y el Movimiento B tiene las herramientas gratuitas para ayudarlas a dar ese paso”, invitó Herrero.

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