“A mí no me va a pasar” lo que realmente debemos saber sobre los seguros Actualidad por Juan Luis Ordaz - noviembre 1, 20260 Cuando hablamos de seguros, es común escuchar frases como: «son muy caros», «nunca los voy a necesitar» o «las aseguradoras siempre encuentran una forma de no pagar». Son ideas que se repiten con tanta frecuencia que muchas veces terminan aceptándose como verdad. Sin embargo, al igual que ocurre con los mitos populares, la realidad suele ser más compleja. Cuando se trata de proteger la salud, el patrimonio o la estabilidad financiera de una familia, vale la pena cuestionar algunas creencias que pueden influir en nuestras decisiones. Una de las más comunes es pensar que un seguro representa un gasto innecesario. Si bien contratar una póliza implica un desembolso periódico, su propósito es ayudar a enfrentar eventos inesperados que podrían generar costos mucho mayores. Un accidente, una enfermedad o un daño al patrimonio pueden afectar significativamente las finanzas personales si no existe algún mecanismo de protección. Otra idea frecuente es que los seguros son únicamente para personas mayores. Sin embargo, los imprevistos no distinguen edad. Los accidentes, problemas de salud o situaciones inesperadas pueden ocurrir en cualquier etapa de la vida y, en muchos casos, contratar ciertas coberturas a edades más tempranas puede resultar más accesible. También existe la percepción de que las aseguradoras nunca pagan. En realidad, gran parte de los desacuerdos suelen estar relacionados con el desconocimiento de las coberturas contratadas. Por ello, antes de adquirir cualquier póliza es fundamental entender qué eventos están protegidos, cuáles son las exclusiones y cuáles son los requisitos para presentar una reclamación. No todos los seguros son iguales Así como las necesidades de cada persona son diferentes, también lo son los seguros. No es lo mismo proteger un automóvil que una vivienda, la salud o la estabilidad económica de una familia. Por ello, comparar opciones, revisar coberturas y analizar beneficios es una parte esencial del proceso. Tomar una decisión informada permite contratar una protección acorde con las necesidades y objetivos de cada etapa de la vida. Además, hoy los procesos son mucho más sencillos que hace algunos años. La tecnología ha facilitado la comparación de alternativas, la contratación y la consulta de información, permitiendo que más personas puedan evaluar opciones desde cualquier lugar. Seguro y ahorro: dos herramientas complementarias Otra creencia frecuente es pensar que, si ya existe un ahorro suficiente, un seguro deja de ser necesario. Sin embargo, ambas herramientas cumplen funciones distintas. El ahorro ayuda a alcanzar metas y atender gastos previstos, mientras que los seguros están diseñados para proteger frente a riesgos que podrían superar ampliamente la capacidad de ahorro de una persona o una familia. Lejos de competir entre sí, ambas estrategias se complementan para fortalecer la salud financiera. La mejor protección es estar informado Los seguros no evitan que ocurran los imprevistos, pero pueden ayudar a reducir significativamente su impacto económico cuando se presentan. Por ello, una de las decisiones más importantes es conocer las opciones disponibles y entender cómo funcionan antes de necesitarlas. Después de todo, nadie puede predecir el futuro. Lo que sí podemos hacer es prepararnos mejor para enfrentarlo. Separar los mitos de la realidad permite tomar decisiones más informadas, fortalecer la resiliencia financiera y proteger aquello que más valoramos. Compartir en Facebook Compartir Compartir en TwitterTweet Compartir en Pinterest Compartir Compartir en Linkedin Compartir Compartir en Digg Compartir