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México genera 1.6 millones de toneladas de empaques plásticos flexibles al año: ECOCE

En México se generan alrededor de 1.6 millones de toneladas de empaques plásticos flexibles al año, esto solo a partir de los residuos producidos en los hogares, de acuerdo con estimaciones de ECOCE. La cifra dimensiona un desafío que cobra cada vez mayor relevancia: encontrar alternativas para materiales presentes en productos de consumo cotidiano, como envolturas de pan, galletas, chocolates, alimentos para mascotas, embutidos y otros productos, cuya composición dificulta su recuperación.

El tema fue abordado por Adrián Velasco, Director de Empaques Plásticos Flexibles de ECOCE, durante su participación en el Mexico Circular HUB 2026, en el panel “REP y el Futuro de los Empaques”, donde destacó la necesidad de desarrollar nuevas alternativas para evitar que el crecimiento de estos materiales se convierta en un problema socioambiental.

“Los empaques plásticos flexibles forman parte de nuestra vida cotidiana y su utilización continúa creciendo. El gran reto es que, mientras su presencia aumenta, la infraestructura y las capacidades para gestionarlos y aprovecharlos siguen siendo limitadas”, afirmó Velasco.

Los empaques flexibles se encuentran entre los formatos de mayor crecimiento a nivel mundial. De acuerdo con información presentada por ECOCE, su utilización crece cerca de 8% anual, impulsada, entre otros factores, por su adopción como alternativa a otros materiales y formatos.

Un desafío que va más allá del reciclaje

Uno de los principales retos radica en su composición. Un mismo empaque puede integrar distintos tipos de plásticos, adhesivos, tintas y otros componentes que cumplen funciones específicas, como proteger el contenido de la humedad, el oxígeno o la radiación.

Esta combinación dificulta su clasificación y procesamiento mediante los esquemas convencionales de reciclaje. A ello se suma la amplia variedad de tamaños y presentaciones, que van desde pequeños sobres individuales hasta grandes sacos para alimentos.

“Estamos hablando de materiales muy diversos. Un mismo empaque puede contener distintos polímeros y componentes necesarios para proteger un producto, pero que representan un reto importante cuando llega el momento de gestionarlo al final de su vida útil”, explicó Velasco.

Ante la limitada infraestructura disponible, el desafío no consiste únicamente en incrementar la recuperación, sino en desarrollar alternativas que permitan conservar el valor de los materiales e incorporarlos nuevamente a las cadenas productivas.

La innovación circular como alternativa

Frente a este panorama, ECOCE impulsa una estrategia basada en la innovación circular, un enfoque que vincula el desarrollo de nuevas soluciones con los principios de la economía circular. Para Adrián Velasco, innovar no debe limitarse a crear productos o procesos novedosos y económicamente viables.

“Una innovación puede ser deseable para las personas, técnicamente factible y económicamente viable, pero eso no garantiza que sea una buena solución desde el punto de vista ambiental. Necesitamos incorporar el medio ambiente como una variable fundamental en los procesos de innovación”, señaló.

Desde esta perspectiva, las soluciones deben generar valor para las empresas y los consumidores, pero también para la sociedad y el medio ambiente.

El enfoque de ECOCE se articula a partir de cuatro criterios de circularidad: Cíclico, Innovador, Regenerativo y Sistémico (CIRS). Estos principios buscan prolongar la vida útil de los materiales, impulsar nuevas alternativas, generar beneficios ambientales y considerar la interacción de los distintos actores que participan en una cadena de valor.

Durante su participación, Velasco también advirtió sobre un riesgo en el camino hacia una economía circular: adoptar soluciones concebidas como temporales que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en respuestas permanentes sin resolver el problema de fondo.

“Existe el riesgo de caer en lo que llamamos la trampa de la transición. Pensamos que una determinada solución nos ayudará a avanzar hacia la economía circular, pero si no se evalúa adecuadamente, puede quedarse permanentemente como una solución intermedia sin lograr la transformación que necesitamos”, explicó.

Por ello, ECOCE trabaja en iniciativas que incorporan los criterios CIRS desde su desarrollo. Entre ellas se encuentran proyectos relacionados con materiales flexibles biocompostables, esquemas de ciclo cerrado y modelos de gestión con una visión sistémica, además de otras alternativas diseñadas para responder a las condiciones y necesidades de México.

El futuro de los empaques requiere una visión compartida

La discusión ocurre en un momento clave para México, donde la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y los principios de economía circular adquieren una relevancia creciente en la conversación ambiental, empresarial y regulatoria.

Para ECOCE, el reto exige ir más allá de la disposición final y replantear, desde el diseño, qué ocurrirá con los materiales una vez que cumplan su función.

“Tenemos que cambiar la pregunta. No se trata únicamente de qué hacemos con un empaque cuando se convierte en residuo, sino de cómo lo diseñamos, cómo lo utilizamos y qué sistema construimos para que sus materiales puedan conservar valor”, afirmó Velasco.

La participación de ECOCE en el Mexico Circular HUB 2026 permitió poner sobre la mesa el reto que representan los empaques plásticos flexibles y la necesidad de fortalecer la colaboración entre industria, autoridades, academia, emprendedores y sociedad.

“Los retos son enormes, pero también representan una oportunidad para innovar. Necesitamos soluciones que funcionen en México, que generen valor y que nos permitan avanzar de manera real hacia una economía circular”, concluyó Adrián Velasco.

Con este enfoque, ECOCE busca impulsar la innovación circular como una herramienta para transformar la manera en que se diseñan, utilizan y gestionan los materiales, y convertir uno de los desafíos más complejos de la gestión de residuos en una oportunidad para generar nuevas cadenas de valor.

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