Estás aquí
Inicio > Tecnologia > En la era de la IA, la ciberseguridad se mide por la capacidad de anticiparse y recuperarse

En la era de la IA, la ciberseguridad se mide por la capacidad de anticiparse y recuperarse

En el marco del Mes de la Ciberseguridad, Dell Technologies, AMD, Sophos y CISOCLUB celebraron Secure What’s Next México 2026, un encuentro que reunió a especialistas de la industria para analizar cómo anticiparse a los riesgos, fortalecer la resiliencia y proteger los datos, los sistemas, las personas y el negocio.

La conversación, moderada por Christian Abate, Sr. Security Solutions Principal en Dell Technologies, contó con la participación de Hiram Monroy, Director Comercial de Ventas en AMD; Victor Garcia, Ingeniero Senior de Soluciones Globales en Sophos, y Juan José Cisneros, líder de la comunidad CISOCLUB.

Los especialistas coincidieron en que la ciberseguridad ya no es solo una cuestión de tecnología: también implica anticipación, capacitación, toma de decisiones y colaboración. Las preguntas que hoy enfrentan las organizaciones son cómo proteger sus datos, incrementar el control en los accesos, sostener sus operaciones y recuperarse de forma ágil cuando ocurre un incidente de seguridad.

Construyendo resiliencia para un entorno de IA

Los modelos de IA de frontera han cambiado las reglas del juego en materia de seguridad. Hoy pueden identificar vulnerabilidades con una velocidad y una escala que antes no eran posibles, lo que reduce el tiempo entre el descubrimiento de una vulnerabilidad y su explotación. El margen para actuar es cada vez más pequeño, y las consecuencias de no hacerlo son mayores que en cualquier otro momento.

La magnitud de un ciberataque depende de cuatro factores: el tiempo de detección y contención, cuanto más permanece el atacante en la red, mayor es el daño; la interrupción del negocio, que puede generar pérdidas por hora en una planta detenida, una tienda fuera de servicio o una plataforma bancaria inaccesible; el tipo de información comprometida, ya que datos financieros, médicos, personales o de propiedad intelectual elevan las consecuencias legales y comerciales; y la capacidad de recuperación, pues las empresas sin respaldos aislados, planes de continuidad o talento especializado suelen tener un impacto mayor al tardar más en volver a operar.

Una estrategia escrita no equivale a resiliencia comprobada

Dell Technologies compartió los hallazgos en México de su estudio Cyber Resilience in Action. Los resultados revelan una brecha clara: aunque el 100% de las organizaciones declara contar con algún tipo de estrategia de ciberresiliencia, el 68% no logró contener y recuperarse eficazmente durante su última prueba o incidente. Solo el 30% considera que su estrategia está completamente establecida y se optimiza de forma continua.

«Una estrategia de ciberresiliencia solamente genera confianza cuando funciona bajo presión. La recuperación debe probarse, medirse y mejorarse antes de que ocurra el incidente», señaló Abate.

Los especialistas subrayaron que la madurez se demuestra con preparación, no con confianza. Las organizaciones deben identificar sus activos críticos, definir objetivos de recuperación (RTO y RPO), priorizar aplicaciones y realizar ejercicios periódicos para validar que realmente pueden recuperar sus operaciones. Además, la simplicidad operacional es parte de la resiliencia: una gestión unificada puede reducir la complejidad y ayudar a los equipos de TI a obtener visibilidad centralizada sobre la protección y recuperación de datos.

La confianza en la IA se construye debajo del modelo

De acuerdo con el mismo estudio de Ciberresiliencia, el 40% de las organizaciones mexicanas identifica el cambiante panorama de amenazas, especialmente los ataques potenciados por IA, como el principal impulsor de sus inversiones en ciberseguridad. Al mismo tiempo, las organizaciones están llevando la IA de proyectos piloto a entornos de producción, y los agentes de IA comienzan a acceder a datos, activar flujos de trabajo y ejecutar acciones sobre sistemas empresariales.

“La verdadera ciberresiliencia no se mide por la cantidad de herramientas de seguridad que tiene una organización, sino por su capacidad para integrarlas y aprovecharlas eficazmente para proteger sus activos críticos, anticiparse a nuevas amenazas y fortalecer la continuidad del negocio”, afirmó Hiram Monroy, Director Comercial para Latinoamérica de Habla Hispana de AMD.

Esta transición exige que la seguridad no sea una capa que se agrega después, sino un principio que se integra desde el diseño de cada solución: en la infraestructura que soporta los modelos, en los datos que los alimentan, en los accesos que los gobiernan y en los mecanismos de recuperación que protegen el negocio cuando algo falla. La capacidad de escalar la IA de forma segura depende, en última instancia, de la solidez de los cimientos sobre los que opera.

El mayor riesgo para las empresas no es adoptar inteligencia artificial, sino hacerlo sin una estrategia integral de seguridad, gobernanza y resiliencia. La oportunidad de la IA es enorme, pero para capturar su valor de forma sostenible es necesario construir una base sólida de infraestructura, protección de datos, ciberseguridad y supervisión adecuada. Al incorporar IA, las empresas deben reforzar la gobernanza, la privacidad, la protección de datos y la responsabilidad sobre los modelos y la infraestructura que los soporta.

Para convertir la IA en una capacidad segura y gobernada, los especialistas destacaron tres prioridades:

  1. Integrar la seguridad desde el diseño, extendiéndola a endpoints, datos, infraestructura, almacenamiento, redes, nube, edge, identidades y recuperación.
  2. Reducir la complejidad con arquitecturas integradas que eliminen puntos ciegos en entornos híbridos y multinube.
  3. Probar y mejorar de forma continua, con simulaciones periódicas y métricas claras de recuperación (RTO, RPO y SLA) que conviertan la estrategia en una capacidad operativa.

Talento, alta dirección y colaboración: la otra mitad de la ecuación

Para los participantes, cerrar esta brecha exige tres elementos que deben actuar en conjunto: tecnología adecuada a las necesidades de cada empresa, capacitación continua con ejercicios y dinámicas que desarrollen el criterio de los equipos ante situaciones reales, y el involucramiento de la alta dirección para integrar la ciberresiliencia como parte de la estrategia de la organización.

La ciberresiliencia debe tratarse como un tema de negocio, no solo de tecnología, dado su impacto directo en la continuidad operativa, la reputación y los resultados financieros de las organizaciones.

En ese sentido, Dell Technologies, AMD y Sophos se complementan para ofrecer soluciones integrales de ciberseguridad adaptadas a las necesidades específicas de cada cliente: desde la infraestructura y el procesamiento hasta la protección de endpoints y la respuesta ante incidentes. Esta colaboración, sumada a comunidades de líderes de seguridad como CISOCLUB, permite a las organizaciones construir una postura de seguridad integral, probada y sostenible.

La conclusión del encuentro fue clara: estar preparados para lo que viene significa construir ciberresiliencia con evidencia. La seguridad es lo que convierte la promesa de la IA en capacidad real: datos protegidos, operaciones recuperables y confianza para innovar.

Top