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Polo y Rachel ponen a prueba la capacidad de las instalaciones eléctricas en el país

Los huracanes ya no son únicamente un desafío climático; también ponen a prueba la capacidad de las instalaciones y de la infraestructura crítica para mantener sus operaciones ante condiciones cambiantes. La pregunta no se limita a cómo reaccionar después de una emergencia, sino a qué tan preparadas están las organizaciones para identificar lo que ocurre y tomar decisiones oportunas antes, durante y después de un fenómeno meteorológico. En las últimas semanas, fenómenos como Polo y Rachel han mostrado cómo lluvias, vientos, inundaciones y cambios en las condiciones pueden modificar las actividades y operaciones en distintas regiones del país.

Ante estos escenarios, la capacidad de una instalación para saber qué está ocurriendo dentro de sus sistemas adquiere una relevancia particular. Contar con información en tiempo real sobre variables como el consumo energético, el estado de los equipos o el funcionamiento de sistemas críticos permite identificar cambios, evaluar la situación y tomar decisiones sobre aquello que todavía se encuentra bajo control de la operación.

Esta capacidad cobra especial importancia cuando las condiciones externas evolucionan rápidamente. Una instalación no puede controlar la trayectoria de un huracán ni evitar sus efectos físicos, pero sí puede contar con mayor visibilidad sobre el comportamiento de sus propios sistemas y ajustar su operación cuando las condiciones lo permiten.

La digitalización de la gestión energética y la automatización permiten conectar diferentes sistemas y centralizar información para conocer el estado de una instalación en tiempo real. Esto puede facilitar acciones como ajustar consumos, priorizar determinadas cargas, identificar anomalías o detectar oportunamente cambios en el funcionamiento de los equipos.

“Cuando las condiciones externas cambian rápidamente, contar con información oportuna sobre lo que ocurre dentro de una instalación permite tomar decisiones con mayor precisión. La tecnología puede ayudar a tener esa visibilidad y a convertir los datos de la operación en información útil para actuar sobre los sistemas que permanecen disponibles”, señaló Daniela Rivas, VP Power Products & Power Systems para México y Centroamérica de Schneider Electric.

Más que anticipar exactamente qué ocurrirá durante un fenómeno meteorológico, el valor está en conocer cómo está respondiendo la instalación y qué elementos de la operación pueden gestionarse en cada momento. Esta visibilidad también permite identificar con mayor rapidez dónde se presentan afectaciones y establecer prioridades conforme las condiciones comienzan a estabilizarse.

En este contexto, la capacidad de monitorear y gestionar los sistemas en tiempo real se vuelve parte de la respuesta operativa de una instalación. A medida que la información se actualiza, los equipos responsables pueden ajustar consumos, revisar el comportamiento de los sistemas y enfocar sus recursos en las áreas que requieren atención.

La temporada de huracanes evidencia así la importancia de que las instalaciones cuenten con herramientas que les permitan entender su operación mientras las condiciones evolucionan. Cuando existe visibilidad sobre lo que está sucediendo, las decisiones pueden basarse en información actualizada y adaptarse a las circunstancias de cada momento.

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