Cero emisiones en operación: ¿qué rutas de carga en México están listas para electrificarse? Mundo Verde por Felipe Mora - septiembre 21, 2026septiembre 21, 20260 El transporte de carga mantiene en movimiento buena parte de la economía mexicana. Desde los productos que abastecen comercios y hogares hasta los insumos que sostienen la actividad industrial, su papel es estratégico: en 2024, el transporte carretero movilizó 58.3% de las toneladas de carga del país, equivalente a 572 millones de toneladas, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). Esa escala coloca al transporte por carretera frente a uno de los principales desafíos de la transición hacia una economía de menores emisiones. En el marco del Día Mundial de las Cero Emisiones, que se conmemora cada 21 de septiembre, BYD Trucks México señala que reducir las emisiones directas asociadas a la movilidad de carga exige pasar de las metas generales a decisiones concretas de flota, ruta e infraestructura. “Electrificar una flota no empieza por elegir un camión, sino por elegir la ruta correcta. Hay que entender los kilómetros diarios, la carga, la topografía, las ventanas de operación y la capacidad de recarga. No todas las rutas tienen que electrificarse al mismo tiempo: el reto es identificar cuáles están listas hoy y demostrar con datos que la operación funciona”, señaló Anel Hernández, directora de Marca de BYD Trucks México. De la meta climática al diagnóstico operativo México presentó en 2025 su NDC 3.0, que establece por primera vez una meta absoluta y neta de emisiones para 2035: limitar las emisiones nacionales a entre 364 y 404 millones de toneladas de CO₂ equivalente bajo su meta no condicionada. Dado el peso del transporte por carretera dentro de la actividad económica y de las emisiones del país, su descarbonización —incluida la movilidad de carga— será uno de los componentes relevantes de esa transición. Para las flotas, ese camino comienza con un diagnóstico operativo. Variables como el kilometraje diario, la carga transportada, la topografía, la autonomía requerida, los tiempos de operación, el regreso a base y las ventanas de recarga permiten identificar dónde una unidad eléctrica puede integrarse de manera eficiente. En este escenario, las rutas predecibles, con kilometrajes conocidos, regreso frecuente a centros de distribución y ventanas definidas de recarga representan candidatas naturales para comenzar la electrificación. Por estas características, la distribución urbana y de última milla representa una oportunidad particularmente relevante. La operación en radios definidos permite planificar la recarga, medir el desempeño de las unidades y escalar gradualmente la electrificación con base en resultados reales. México ya cuenta con ejemplos de esta transición en operaciones reales. En junio de 2026, OXXO incorporó cinco unidades eléctricas BYD T4C con caja refrigerada a su operación logística en Querétaro, un caso que reúne varias de las condiciones que BYD Trucks considera prioritarias: rutas definidas, operación urbana y ventanas de recarga previsibles que permiten validar el desempeño antes de escalar. Experiencias de este tipo permiten pasar de la conversación sobre autonomía teórica a indicadores concretos de operación: kilómetros efectivamente recorridos, energía consumida, disponibilidad de la unidad, tiempos de recarga, productividad y costo por kilómetro. Electrificar es más que sustituir un vehículo La transición, sin embargo, no depende únicamente del camión. La infraestructura de recarga, disponibilidad energética, financiamiento, servicio postventa, capacitación y planeación de rutas deben formar parte de la evaluación desde el inicio. Desde esta perspectiva, BYD Trucks México plantea la electrificación como un proceso de diagnóstico, validación y escalamiento, construido a partir de evidencia operativa y económica. “La pregunta ya no debería ser solamente cuándo será eléctrico el transporte de carga, sino qué operaciones podemos comenzar a electrificar hoy. Electrificar significa rediseñar una operación para que sea sostenible, eficiente y viable para la empresa”, agregó Hernández. En un país donde cerca de seis de cada diez toneladas de mercancías se trasladan por carretera, el desafío no es solamente imaginar cómo será el transporte del futuro, sino identificar qué rutas están listas hoy para dar el siguiente paso. La transición será gradual, pero cada operación que demuestre eficiencia, disponibilidad y viabilidad económica puede abrir el camino para que cada vez más mercancías recorran México con una menor huella ambiental. Compartir en Facebook Compartir Compartir en TwitterTweet Compartir en Pinterest Compartir Compartir en Linkedin Compartir Compartir en Digg Compartir