Un viaje naturalmente extraordinario por el oeste de Canadá Estilo de Vida por RES Pilar Hernández - julio 7, 2026julio 7, 20260 En un mundo que parece avanzar cada vez más rápido, Canadá invita a bajar el ritmo y reconectar con lo esencial. Aquí, el viaje no sólo se mide en kilómetros recorridos, sino en los momentos que permanecen contigo: una caminata entre bosques milenarios, el sonido del océano Pacífico o la inmensidad de las Montañas Rocallosas. Si esto te resuena y sabes que es momento de hacer una pausa, este itinerario es una invitación a descubrir el oeste canadiense desde una nueva perspectiva. Desde Vancouver, Victoria y Whistler, en la Columbia Británica; hasta Calgary y Banff, en Alberta, esta ruta combina naturaleza, cultura y caminos escénicos que permiten disfrutar el viaje con calma y descubrir por qué Canadá es un destino naturalmente extraordinario. Día 1: Llegada a Vancouver El viaje comienza en la Columbia Británica, en la ciudad de Vancouver, donde el océano Pacífico, los bosques y la vida urbana conviven de forma natural. Empieza el día recorriendo los senderos junto al mar en Stanley Park, uno de los parques urbanos más icónicos de Canadá, donde el bosque parece abrazar la ciudad. Después, cambia de escenario caminando por las calles adoquinadas de Gastown y descubre la energía de Chinatown, entre casa de té, boutiques y sabores asiáticos que reflejan la historia de la comunidad chino-canadiense. Vancouver ofrece opciones de hospedaje para todos los estilos de viaje. Una alternativa bien ubicada es Rosewood Hotel Georgia, en una zona céntrica y bien conectada, ideal para moverte fácilmente por la ciudad y descansar antes de continuar la aventura por el oeste canadiense. Día 2: Vancouver – Victoria Por la mañana, el viaje continúa hacia Victoria, capital de la Columbia Británica. El trayecto a bordo de BC Ferries es parte de la experiencia; navegar entre islas, montañas y paisajes marinos convierte el camino en uno de los momentos más memorables del recorrido. Una vez en la isla, los Jardines Butchart reciben a los visitantes con cerca de un millón de plantas distribuidas entre jardines que cambian de ambiente a cada paso, como el Sunken Garden, Rose Garden, Japanese Garden, Italian Garden y Mediterranean Garden. Con más de 120 años de historia, este sitio demuestra por qué la naturaleza también puede ser una obra de arte. Victoria se disfruta mejor caminando. Pasea por Government Street, que invita a recorrer boutiques, galerías y cafés locales sin prisa, mientras el Inner Harbour regala algunas de las postales más icónicas de la región. Al caer la tarde, el icónico Fairmont Empress, conocido como el “Castillo de la Costa”, se convierte en el escenario perfecto para terminar el día, ya sea disfrutando de un tradicional afternoon tea o pasando la noche frente al puerto. Otra opción para hospedarte es Oak Bay Beach Hotel, famoso por sus albercas minerales con vistas al océano. Día 3: Victoria – Vancouver Comienza la mañana con un desayuno relajado en Victoria. Sally Bun es famoso por sus panes recién horneados rellenos de pollo al curry o salmón, mientras que Dutch Bakery & Diner ofrece repostería tradicional ideal para un último antojo antes de seguir la ruta. Aborda el ferry de vuelta a Vancouver, donde la naturaleza vuelve a ser protagonista. En North Vancouver, el puente colgante Capilano Suspension Bridge, se encuentra suspendido a 70 metros de altura para permitir que los viajeros atraviesen un bosque centenario. Muy cerca, Grouse Mountain, invita a ascender en góndola hasta la cima para contemplar cómo el sol comienza a ocultarse entre el océano, la ciudad y las montañas. Uno de esos momentos que permanecen mucho tiempo después de terminar el viaje. Día 4: Vancouver – Whistler Antes de despedirte de Vancouver, dedica unas horas a descubrir Granville Island, uno de los rincones más vibrantes de la ciudad. Entre galerías, espacios culturales y terrazas con vistas al puerto, el Granville Island Public Market, reúne algunos de los mejores sabores locales, desde bagels y tartas recién horneadas, hasta charcutería y productos frescos de la región. Después, toma camino a Whistler y disfruta uno de los trayectos más espectaculares del oeste canadiense. Más que una carretera, la Sea to Sky Highway, es un imperdible del viaje. Cada curva revela nuevas vistas al océano, montañas y cascadas, con paradas memorables como Shannon Falls, una de las cascadas más altas de Columbia Británica, y las vistas de The Chief, un monolito de granito que domina el paisaje. Al llegar a Whistler Village, el ambiente cambia por completo. Boutiques, galerías y restaurantes rodeados de montañas, crean una atmósfera acogedora que culmina con Vallea Lumina, una experiencia nocturna inmersiva donde luces, sonidos e historias transforman el bosque en un escenario sorprendente. Descansa en Four Seasons Resort Whistler, una excelente opción para disfrutar el ambiente de montaña en pleno corazón de la villa. Día 5: Whistler Rodeado de montañas, Whistler motiva a hacer algo que pocas veces nos permitimos: detenernos. Aquí, el bienestar no es una actividad más del itinerario, sino una forma de vivir el destino. Scandinave Spa Whistler, te recibe con albercas de agua caliente y fría, saunas y espacios de relajación al aire libre inmersos en el bosque, ideales para desconectar del ritmo cotidiano. La experiencia continúa alrededor de la mesa. Con cerca de un centenar de restaurantes, Whistler sorprende por su oferta gastronómica, desde la cocina de temporada de Araxi Restaurant + Oyster Bar, reconocida por ingredientes locales y productos del Pacífico, hasta el ambiente relajado de Caramba! Restaurant, famoso por su propuesta mediterránea y pizzas al horno de leña. Y para celebrar con un brindis, la mejor opción es el singular Grey Goose Ice Room de Bearfoot Bistro. Día 6: Whistler – Vancouver – Calgary Después de varios días siguiendo la costa del Pacífico, el viaje continúa hacia Alberta. Calgary recibe a los visitantes con una combinación de arquitectura contemporánea, una escena gastronómica reconocida y espacios amplios al aire libre que presumen vistas a las Montañas Rocallosas. La tarde es perfecta para pasear por la ciudad a tu propio ritmo. Camina por Stephen Avenue, entre edificios históricos, boutiques, galerías y restaurantes, o disfruta de la tranquilidad de Prince’s Island Park junto al Bow River, con una caminata o un picnic. Entrada la noche, es hora de descansar en The Dorian, Autograph Collection o Le Germain Hotel Calgary, ambos a pocos pasos del centro. Día 7: Calgary Desde la Calgary Tower, la ciudad revela una perspectiva completamente distinta y permite contemplar la arquitectura contemporánea que convive con amplios espacios verdes. En los días despejados, las Montañas Rocallosas aparecen en el horizonte recordando que la naturaleza siempre está presente, incluso en el corazón de una gran ciudad. Si te atreves, podrás caminar sobre su piso de cristal para contemplar la ciudad desde más de 190 metros de altura. Al descender de la torre, toma un respiro en The Chocolate Lab con creaciones artesanales elaboradas con cacao. Pasa un momento tranquilo en Nose Hill Park, considerado uno de los parques urbanos más grandes de Norteamérica. Recorre sus senderos entre praderas naturales y disfruta de una faceta más tranquila de Calgary. A medida que avanza la tarde, las vistas de la ciudad y las montañas crean el escenario perfecto para contemplar uno de los atardeceres más memorables del viaje. Día 8: Calgary – Banff El trayecto entre Calgary y Banff demuestra que, en Canadá, el camino también forma parte de la experiencia. En tan sólo dos horas en auto, el paisaje urbano da paso a las Montañas Rocallosas que imponentes comienzan a dominar el horizonte. Al llegar al Parque Nacional Banff, aparecen algunos de los paisajes más emblemáticos del país. Lake Louise, famoso por sus aguas color turquesa alimentadas por el Victoria Glacier, y Moraine Lake, rodeado por los picos imponentes del Valley of the Ten Peaks, te harán sentir dentro de una postal. Por la tarde, al llegar a Banff, el ambiente alpino se siente en cada rincón. Recorre Banff Avenue, la calle principal del pueblo, donde boutiques, galerías, restaurantes y cafés invitan a disfrutar el ambiente relajado de las Rocallosas. Para descansar, Fairmont Banff Springs, te hara sentir dentro de un cuento con su arquitectura tipo castillo en medio del bosque. Día 9: Banff Dedica el día a descubrir Banff desde nuevas perspectivas. Sube a bordo de la Banff Gondola y asciende a una altura de 700 metros hasta la cima de Sulphur Mountain, desde donde se aprecia el valle, los bosques y las cumbres. Antes de descender, haz una pausa para disfrutar una experiencia gastronómica en Sky Bistro o Northern Lights Alpine Kitchen, donde los sabores regionales se acompañan con vistas impresionantes de las Montañas Rocallosas. Para cerra el viaje, nada mejor que sumergirse en las aguas minerales de Banff Upper Hot Springs, que emergen de forma natural desde las profundidades de la tierra y cuya temperatura varía según la temporada entre 27 °C y 47 °C. Rodeado por las montañas Rundle y Cascade, este es el lugar perfecto para regalarte un momento de desconexión y disfrutar del silencio, la calma y las bondades de la naturaleza. Día 10: Banff – Calgary – México Es momento de emprender el regreso, reflexionar sobre lo vivido y entender que, más allá de los paisajes extraordinarios, las ciudades vibrantes y los caminos escénicos, el oeste canadiense deja algo que permanece mucho después de volver a casa: la oportunidad de bajar el ritmo, reconectar con la naturaleza y recordar que los mejores viajes no son los que recorremos más rápido, sino aquellos que seguimos reviviendo mucho tiempo después de haber terminado. 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