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El aprendizaje visual está cambiando las aulas: aprender matemáticas con objetos, no con memoria

La memorización crea un aprendizaje frágil y de corto plazo. Un alumno puede recordar la fórmula para calcular el área de un triángulo para un examen, pero si no comprende la relación visual del triángulo con un rectángulo, olvidará el concepto semanas después.

Cuando las matemáticas se enseñan estrictamente desde este plano, se genera frustración y la falsa creencia de que “no se es bueno para los números”.

La crisis educativa en esta materia es evidente: 2 de cada 3 estudiantes en México no logran alcanzar el nivel básico de competencia en matemáticas (OCDE, prueba PISA).

Esta estadística revela una desconexión alarmante entre cómo se enseñan los números y cómo los procesa el cerebro humano, impulsando una urgente transición pedagógica: aprender matemáticas con objetos y de forma visual, no mediante la memoria.

La neurociencia cognitiva ha demostrado que el cerebro humano comprende mejor los conceptos abstractos cuando primero los experimenta a través de los sentidos. “El error histórico de la educación tradicional radica en forzar a los alumnos a memorizar fórmulas antes de que entiendan la lógica detrás de ellas”, menciona el Ing. Dan Moses, inventor de la Regla Angular DML.

“Al involucrar el sentido de la vista y el tacto, la abstracción se convierte en una experiencia angible, permitiendo que el alumno procese de forma lógica y retenga el conocimiento a lo largo de su vida”, enfatiza Moses, quien nos brinda algunos consejos para mejorar la enseñanza en la escuela y el hogar para transformar la relación de los niños con las matemáticas:

● En aulas: Debemos priorizar el uso de materiales que se puedan manipular con las manos como: bloques, reglas de fracciones, balanzas algebraicas y la regla angular; así como y complementar con la fase concreta (tocar), pasar por la pictórica (dibujar) y terminar en la abstracta (fórmulas).
● En casa: Como padres, pueden integrar las matemáticas en la vida cotidiana a través de la cocina (fracciones y mediciones), la estimación de distancias en paseos o juegos de mesa estratégicos que requieran cálculo mental y espacial.

“Cuando un estudiante puede ver y manipular lo que está resolviendo, el miedo desaparece y se abre paso la curiosidad", puntualiza el inventor al respecto del impacto de rediseñar las herramientas de aula.

Enfrentar el rezago educativo en matemáticas requiere modificar de raíz las herramientas y estrategias con las que los alumnos interactúan. Hablar y actuar sobre el aprendizaje visual no es un lujo metodológico, sino una necesidad social para democratizar el acceso a la ciencia y la tecnología.

“Al dotar a las nuevas generaciones de herramientas físicas, amigables y diseñadas para el pensamiento visual, no solo se resuelven “problemas” en un papel: se les enseña a comprender, transformar y dominar el espacio que les rodea”, concluye el Ingeniero.

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