Voces de América Latina y el Caribe Mundo Verde por Redacción - noviembre 23, 2025noviembre 23, 20250 Reacciones de portavoces de la sociedad civil de Latinoamérica y el Caribe al cierre de la COP30 en Belém do Pará, Brasil, el 22 de noviembre de 2025. Destacan la preocupación por la falta de avances sustantivos hacia la transición por fuera de los combustibles fósiles y la ausencia de compromisos de financiamiento público y libre de deuda. Lo que la conferencia deja pendiente y los pasos necesarios para lograr una transición justa real. Ilan Zugman, director para América Latina y el Caribe de 350.org: “En Belém, los pueblos indígenas, las comunidades tradicionales y quienes están en la primera línea dejaron claro el mensaje: acción climática real significa poner fin a los combustibles fósiles y garantizar el financiamiento que las comunidades necesitan para sobrevivir. La falta de compromisos concretos en el texto final de la COP30 muestra quiénes siguen beneficiándose del retraso: la industria de los combustibles fósiles y los ultra millonarios, no quienes viven la crisis climática día a día. Aun así, el coraje que se vio en las calles de Belém y del mundo ha encendido un impulso global: lo que comenzó con un solo país, Brasil, pidiendo una hoja de ruta para eliminar los combustibles fósiles, hoy se ha convertido en una coalición de casi 90 países que la están impulsando. Ese impulso ya es imparable, comenzando con la conferencia sobre la eliminación de combustibles fósiles en Colombia el próximo abril.” Laura Restrepo Alameda, oficial de incidencia, Climate Action Network Latin America (CANLA): “Celebramos el logro de alcanzar y asegurar el Mecanismo de Acción de Belém después de un año de lucha incansable, pero nos vamos con una profunda sensación de inquietud. La negativa de los países desarrollados a comprometerse con —o incluso permitir— incluir lenguaje en los textos sobre la Transición Fuera de los Combustibles Fósiles revela una falta de voluntad política incompatible con el límite de 1,5 °C reconocido tanto por el IPCC como por la Corte Internacional de Justicia. Este fracaso pone en riesgo los derechos intergeneracionales, especialmente los de la niñez, que heredará una crisis que no creó. También evidencia la necesidad urgente de conversaciones honestas sobre justicia, reparaciones y responsabilidad estructural, que encaucen la obligación de los países desarrollados de proveer financiamiento público, predecible y no generador de deuda para el Sur Global”. Ana Carolina González Espinosa, Directora Senior de Programas, Natural Resource Governance Institute (NRGI): “El anuncio de desarrollar una hoja de ruta para guiar la salida mundial de los combustibles fósiles no garantiza que lleguemos a destino, pero deja claro que este desafío ya es imposible de ignorar. Si se hace bien, puede ser el punto de partida para compromisos más sólidos y con rendición de cuentas, aunque requerirá un gran esfuerzo para llenar muchos vacíos en los próximos meses. Convertir las palabras en acción también exigirá un cambio profundo en el apoyo financiero para que esta transición sea justa y viable. Sin eso, esperar que las personas y comunidades de las regiones productoras de petróleo del Sur Global emprendan transiciones de alto riesgo seguirá siendo un sueño imposible.” Carolina Sánchez Naranjo, coordinadora de la Red del Gran Caribe Libre de Fósiles: “Nuestros territorios en el Sur Global no tienen tiempo para esperar por otra COP que no considere seriamente la necesidad de transicionar más allá de los combustibles fósiles. Cada año muchos de nuestros países en el Caribe necesitan entre un 5% y un 10% de su PIB tan sólo para recuperarse de huracanes y desastres climáticos provocados por las emisiones del Norte Global. Teníamos la esperanza de que la COP30 iba a cumplir y escuchar a la gente, asegurando no sólo que construyamos una verdadera hoja de ruta para salir de los combustibles fósiles y transicionar de manera justa y equitativa, sino también acordar el financiamiento libre de deuda que nuestros países necesitan para adaptarse y transicionar. No obstante, aplaudimos el liderazgo de Colombia con la Declaración de Belém y esperamos poder apoyar la Conferencia Internacional de 2026 en Santa Marta, con la esperanza de avanzar en el diálogo para acelerar la transición hacia la eliminación de los combustibles fósiles después de la COP30”. Carola Mejía, coordinadora de Justicia Climática de LATINDADD (Red Latinoamericana y del Caribe por Justicia Económica, Social y Climática): “Brasil desperdició la oportunidad histórica para que una COP finalmente conduzca a soluciones reales para frenar la crisis climática que afecta a millones: dejar la dependencia de combustibles fósiles y garantizar la provisión de financiamiento público por parte de los países históricamente más responsables de la crisis climática, que por muchos años incumplieron su compromiso canalizando más de 70% a través de préstamos que injustamente exacerban la deuda en el Sur. Sin dinero predecible, de fuentes públicas, libre de deuda y accesible, no se podrá avanzar en la agenda climática. Proponer un programa de dos años para discutir el Art. 9.1 solo suma a un proceso burocrático que en los últimos 30 no ha logrado resolver una crisis urgente, que cobra vidas, que es cada día más severa y para la cual se agota el tiempo de actuar. Si bien al menos se menciona que se debe triplicar el financiamiento para adaptación, no se apunta a que sea 100% de fuentes públicas y a través de donaciones, dado que el sector privado jamás tendrá interés de invertir en adaptación si no recibe ganancia. Brasil abrió la puerta al pueblo y no lo escuchó, claramente la Declaración de la Cumbre de los Pueblos no fue considerada en las decisiones finales de la COP30”. Gisela Hurtado, coordinadora de campañas por la Amazonía en Stand.earth: “El reconocimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas – especialmente de aquellos en aislamiento voluntario y contacto inicial (PIACI) –, incluyendo su derecho a la autodeterminación, es una victoria importante de esta COP, celebrada por primera vez en la Amazonía, hogar de la mayoría de los pueblos aislados del mundo. Saludamos el liderazgo de la Presidencia de la COP30 al proponer una hoja de ruta para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. Pero seamos claros: la COP30 no logró tomar la decisión histórica que el mundo necesitaba con urgencia. Una transición justa no puede coexistir con la expansión de la extracción de combustibles fósiles, ni puede ignorar los riesgos sociales, ambientales y de derechos humanos del auge minero que ya está afectando los territorios indígenas. Una transición verdaderamente justa debe mantener los combustibles fósiles bajo tierra, proteger a los PIACI mediante zonas de exclusión, y defender la autodeterminación indígena como un pilar no negociable para la acción climática.” Compartir en Facebook Compartir Compartir en TwitterTweet Compartir en Pinterest Compartir Compartir en Linkedin Compartir Compartir en Digg Compartir