Estás aquí
Inicio > Mundo Verde > El cambio climático y sus consecuencias en la primera infancia

El cambio climático y sus consecuencias en la primera infancia

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud a nivel global 1.7 millones de niños y niñas menores de 5 años mueren cada año a causa de la contaminación ambiental, así como otros factores que se derivan del cambio climático, como la pérdida de ingresos en el hogar, la menor disponibilidad de agua y alimentos, el aumento de enfermedades, y la disrupción o un menor uso de los servicios de salud.

En América Latina y el Caribe los niños y niñas en la primera infancia, desde la gestación hasta los 8 años, son más vulnerables ante los efectos del cambio climático, ya que la región es más propensa a sufrir fenómenos climáticos recurrentes e intensos en comparación con años precedentes, con un efecto devastador en la vida de millones de infantes.

Según, un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 5.9 millones de niños, niñas y jóvenes de la región vivirán en la pobreza para 2030 debido al impacto del cambio climático.

Además, la cifra podría crecer a 17.9 millones si los países no cumplen sus compromisos para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero -que calientan el planeta-, y si el financiamiento climático no prioriza los servicios sociales y de resiliencia para la niñez, indicó el reporte.

Cabe mencionar que en la región solo 3.4 % del total del financiamiento climático es dedicada a la niñez, de acuerdo con el informe.

América Latina y el Caribe: Una región al alcance del cambio climático

Tan sólo en América Latina y el Caribe viven 169 millones de niños y niñas expuestos a huracanes, olas de calor, sequías, contaminación ambiental y enfermedades infecciosas, por esta situación de vida en el año 2023 UNICEF realizó un informe denominado “De los primeros 1,000 días a un futuro resiliente. Educación ambiental y climática para la primera infancia de América Latina y el Caribe”, el cual destaca que la inversión en políticas y programas en los primeros años del desarrollo humano tienen un triple dividendo: promueven la resiliencia climática y la capacidad de adaptación, protegen el potencial individual y fomenta el desarrollo sostenible.

El informe destaca que la inversión oportuna en programas destinados a los niños y niñas desde tempranas edades trae grandes beneficios para el desarrollo de su potencial. Ya que se estima que por cada dólar adicional invertido en programas de calidad para la primera infancia se genera, en promedio, un retorno económico de 13.7 dólares, y se calcula que por cada dólar gastado en educación pre-primaria se obtienen 9 dólares de beneficios para la sociedad, y la cifra asciende a 17 dólares en el caso de niñas y niños de mayor vulnerabilidad.

Leyes ambientales que incluyen a la primera infancia

En cuanto a la legislación, el reporte identifica que solo 24 países de la región de América Latina y el Caribe incluyen el tema ambiental en su legislación educativa en todos los niveles, incluidos los de primera infancia; sin embargo, solo tres de ellos incluyen contenido curricular concreto sobre cambio climático dirigido a la primera infancia.

Los programas de cuidado infantil y educación en la primera infancia desempeñan un papel estratégico en la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente. Asimismo, los educadores, padres, madres y cuidadores tienen un papel crucial en apoyar aprendizajes que promuevan una coexistencia armónica con la naturaleza.

Para ello se debe poner a las niñas y los niños, especialmente a la primera infancia, en el centro de la acción climática y la protección ambiental; incrementar el financiamiento en programas y servicios para la primera infancia. fortalecer las alianzas entre ministerios de ambiente y de educación e integrar el tema del cambio climático en los currículos de educación formal desde la primera infancia.

En conclusión, se deben identificar las zonas geográficas en las que viven las familias de niños vulnerables donde podrían ocurrir eventos climáticos adversos, a fin de proveer transferencias oportunamente planificadas para asistirlas antes de estos shocks y cuidar del bienestar infantil. Para lograrlo, será necesario generar más evidencia y contar con mapas y datos geolocalizados para poder responder a estas situaciones.

El cambio climático se está acelerando, y es necesario proteger a los niños y las niñas para garantizarles una niñez y un futuro de calidad.

La infancia, la gran olvidada en las inversiones contra el cambio climático.
Top