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Día de Muertos deja hasta 600 toneladas de residuos, es la segunda festividad más contaminante: Gobierno CDMX

Las ofrendas se retiran, los visitantes dejan los panteones y los festivales concluyen, pero los materiales utilizados durante Día de Muertos permanecen. Flores, alimentos, veladoras, botellas, envolturas y decoraciones se acumulan en unos cuantos días y plantean un desafío para las ciudades: cómo evitar que materiales aprovechables terminen mezclados y sin una ruta de recuperación.

Los antecedentes locales muestran la escala del problema. En CDMX, el Gobierno de la ciudad estima que este año se pueden producir hasta 600 toneladas de residuos. Toluca reportó en 2024 una estimación de 450 toneladas de residuos acumulados en los panteones durante el 1 y 2 de noviembre, sin incluir los desechos de las celebraciones en hogares y altares públicos.

En Guanajuato capital, el director de Servicios Públicos Municipales, Omar Rosas Ojeda, informó que durante los tres días del Festival de Día de Muertos de 2025 se generaron más de 800 toneladas de basura. Según declaraciones recogidas por Zona Franca, el sábado se registró un aumento de 158% frente al promedio diario de 132 toneladas de la ciudad; además, 60% de los residuos fueron orgánicos.

Morelia reportó en noviembre de 2024 la recepción de hasta 50 toneladas adicionales de residuos durante la temporada, de acuerdo con Roberto Anguiano López, concesionario de recolección y representante de un centro de transferencia del oriente de la ciudad.

Estos registros corresponden a distintos años y ámbitos de recolección, pero ilustran un desafío compartido: preparar el manejo de los residuos con la misma anticipación con la que se organizan las celebraciones.

“El Día de Muertos nos permite ver en unos cuantos días algo que ocurre durante todo el año: utilizamos productos durante minutos, horas o algunos días, pero sus materiales pueden permanecer mucho más tiempo. La pregunta que tenemos que incorporar desde el diseño es muy sencilla: ¿qué queremos que ocurra con ese producto cuando deje de ser útil?”, señala Ignacio Parada, fundador y CEO de Bioelements.

Después de la ofrenda, cada material necesita una ruta

El reto se inscribe en un problema nacional. La Semarnat informó, al presentar el Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2026, que México genera más de 139 mil toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, cerca de 140 mil, mientras que sólo 5% recibe algún tipo de tratamiento.

Durante estas fechas confluyen materiales con características y necesidades de manejo distintas:

  • Flores y follaje: cempasúchil, pétalos, tallos y otros restos vegetales que deben separarse de envolturas, alambres y recipientes para facilitar su aprovechamiento.

  • Alimentos y envases: restos de comida, botellas y otros recipientes que requieren separación desde el lugar donde se generan.

  • Cera y veladoras: residuos de cera, vasos de vidrio y recipientes que deben manejarse por separado. La nota de Quadratín sobre Morelia identifica flores, comida, vidrio, cera y plásticos entre los materiales que requieren atención después de la celebración.

  • Plásticos y decoraciones: bolsas, envolturas, vajillas desechables y adornos. La UNAM ha documentado la incorporación de papel picado y flores de plástico como sustitutos de elementos tradicionales de las ofrendas.

  • Textiles y productos de caracterización: disfraces y accesorios que conviene conservar o reutilizar, además de maquillaje y diamantina cuya composición debe revisarse. Algunos cosméticos contienen microplásticos y la diamantina fabricada con plástico puede formar parte de esta categoría, como explica la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas.

“Una flor y un empaque no tienen el mismo final de vida y no deberíamos tratarlos como si lo tuvieran. El residuo orgánico puede tener una ruta de aprovechamiento, mientras que un envase puede requerir reciclaje, compostaje u otra alternativa dependiendo de cómo fue diseñado. El primer error es pensar que todos los materiales pueden resolverse de la misma manera”, explica Parada.

Cambiar de material exige planear qué ocurrirá después

Para Bioelements, la respuesta debe comenzar desde las decisiones de diseño, compra y organización. En hogares y comercios, esto implica planear las cantidades de alimentos, reducir los desechables innecesarios y conservar las decoraciones reutilizables. En festivales y espacios públicos, exige definir cómo se separarán los residuos y quién los recibirá al concluir las actividades.

La elección de empaques también requiere información. Las denominaciones reciclable, compostable, biodegradable y biobasado describen características distintas; por ello, la empresa plantea revisar las condiciones de manejo de cada producto y su compatibilidad con la infraestructura disponible.

“Sustituir un material por otro sin preguntarnos qué infraestructura existe para manejarlo después puede simplemente mover el problema de lugar. Tenemos que pasar de escoger materiales únicamente por su origen o por una etiqueta, a diseñarlos de acuerdo con su uso y con el sistema al que llegarán cuando terminen su función”, señala Parada.

El aprovechamiento de las flores ofrece un antecedente concreto. Después de Día de Muertos de 2025, la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México activó centros de acopio de cempasúchil en el Parque Ecológico de Xochimilco y en centros de cultura ambiental para fomentar su recuperación.

Extender esta lógica a los distintos materiales de la celebración requiere conectar a fabricantes, comercios, organizadores, consumidores y servicios de recolección. La posibilidad de aprovechar un residuo depende de decisiones tomadas antes de desecharlo.

“Durante años hemos diseñado pensando principalmente en cómo fabricar, transportar y usar un producto. El siguiente paso es incorporar una cuarta pregunta con el mismo nivel de importancia: cómo queremos que termine. Si desde el principio sabemos que un producto tendrá una vida útil de unas horas o unos días, su final de vida no debería ser una consideración secundaria”, afirma Parada.

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