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¿Qué pueden enseñar los tiburones sobre liderazgo a las empresas mexicanas?

En un entorno marcado por la incertidumbre económica, la transformación tecnológica, la saturación operativa y la presión constante por resultados inmediatos; la claridad y el propósito se han convertido en factores clave para el liderazgo. Cuando las empresas tienen claro hacia dónde van y porqué quieren llegar ahí, pueden tomar mejores decisiones, responder con mayor precisión a las crisis y evitar que el miedo termine dirigiendo sus acciones.

De acuerdo con Gerardo del Villar, explorador, fotógrafo de grandes depredadores, conferencista internacional, empresario y autor bestseller de “Los Tiburones También Tienen Miedo, comenta, “los tiburones nos enseñan más de lo que imaginamos. Una de las lecciones más valiosas que dejan es que la supervivencia no depende únicamente de la fuerza o la velocidad, sino de la capacidad de actuar con dirección”.

Después de más de dos décadas documentando tiburones y otros grandes depredadores en algunos de los entornos más extremos del planeta, Gerardo del Villar ha observado una lección que también aplica al mundo empresarial: cuando no existe claridad sobre el propósito, las prioridades y el rumbo de la organización, cualquier crisis parece una amenaza y cualquier tendencia se convierte en una distracción. Por el contrario, la claridad funciona como un filtro estratégico que permite priorizar recursos, reducir fricciones internas y tomar decisiones con mayor precisión, en especial en momentos de presión e incertidumbre.

A lo largo de sus exploraciones, Gerardo del Villar ha aprendido que el miedo forma parte de cualquier entorno desafiante. Frente a un tiburón el miedo no desaparece; lo importante es evitar que ese sentimiento tome el control. Es necesario estar presente, analizar el entorno y recordar por qué estás ahí. “La claridad es precisión. Es definir qué queremos, por qué lo queremos y qué estamos dispuestos a hacer para lograrlo. Con claridad decides para poder avanzar y cómo guiar a tu equipo a la misma meta”, menciona.

En las empresas ocurre algo similar. Un equipo sin claridad puede paralizarse; un líder sin propósito transmite incertidumbre; una organización sin dirección termina reaccionando desde la urgencia, la presión y el miedo. Este escenario es más común de lo que parece, ya que de acuerdo con Harvard Business Review Analytics Services, menos de la mitad de los ejecutivos aplica el propósito organizacional en sus decisiones estratégicas, a pesar de que 9 de cada 10 reconoce su importancia.

En cambio, cuando existe un propósito claro, las decisiones se vuelven más firmes, las personas se alinean mejor y los retos se trabajan con una mentalidad más resiliente. “En el mar, como en las empresas, la claridad convierte el miedo en enfoque; el propósito transforma la incertidumbre en movimiento; y la acción convierte las ideas en resultados”, concluye Gerardo del Villar.

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