Cadena de frío sustentable: reducir pérdidas también es reducir emisiones Mundo Verde por Pilar Hernández - junio 22, 20260 Mientras gran parte de las estrategias de sustentabilidad en la logística refrigerada se han concentrado en reducir emisiones, electrificar flotas o incorporar energías renovables, existe un factor menos visible que puede tener un impacto ambiental igual o incluso mayor dentro de la cadena de frío y que resulta fundamental al buscar respuestas sobre cómo hacer más sustentable una cadena de frío. Se trata de la eficiencia térmica. Cada excursión de temperatura representa mucho más que una falla operativa. También implica desperdicio de recursos, generación de reprocesos, transporte adicional, mayor consumo energético y pérdida de productos en cuya fabricación ya se utilizaron agua, materias primas y procesos intensivos en energía. Desde una perspectiva de sustentabilidad, estas incidencias generan emisiones evitables al obligar a descartar productos en cuya fabricación, almacenamiento y distribución ya se invirtieron recursos y energía. “Es importante entender que, en la logística, la sustentabilidad y la eficiencia térmica son dos caras de la misma moneda. Cada excursión de temperatura no solo pone en riesgo la calidad del producto, sino que también puede traducirse en desperdicio de recursos, energía y emisiones asociadas a su fabricación, almacenamiento y transporte. Por ello, mientras más preciso y eficiente sea el control de temperatura, menores serán las pérdidas operativas y el impacto ambiental de toda la cadena de suministro”, señala Carlos Humberto Infante y Loya, fundador y presidente del Consejo de Administración de Kryotec. La eficiencia térmica también es una estrategia para la sustentabilidad Actualmente, las empresas enfrentan una presión creciente para cumplir compromisos Net-Zero y objetivos ESG, en un contexto donde aumenta la demanda de productos sensibles a la temperatura como medicamentos, vacunas, biotecnológicos, alimentos perecederos y productos especializados. En este escenario, la estabilidad térmica comienza a consolidarse como un factor estratégico de sustentabilidad. Y es que una cadena de frío ineficiente incrementa el consumo energético, acelera la generación de residuos y multiplica las emisiones indirectas asociadas con devoluciones, reposiciones y movimientos logísticos innecesarios. En industrias como farmacéutica, alimentos, salud animal, biotecnología o agroindustria, mantener la integridad térmica protege la calidad de los productos; pero también determina el nivel de desperdicio y la eficiencia en el uso de recursos, lo que significa que es determinante para fortalecer la sustentabilidad en la logística refrigerada. De acuerdo con una investigación del Center for Sustainable Systems de la Universidad de Michigan, una infraestructura deficiente de cadena de frío podría ser responsable de la pérdida de hasta 620 millones de toneladas métricas de alimentos, lo que equivale a 1.8 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente anuales. El estudio también advierte que, en economías con menor desarrollo industrial, más del 40% de las pérdidas de alimentos ocurre en etapas tempranas de la cadena de suministro debido principalmente a fallas logísticas y falta de control térmico adecuado. Esto evidencia que la sustentabilidad logística depende, en gran medida, de la capacidad de mantener condiciones térmicas precisas, eficientes y estables. Evitar pérdidas: la forma más tangible de sustentabilidad La verdadera transformación ocurre cuando las empresas dejan de sobredimensionar operaciones y comienzan a optimizar sus procesos logísticos desde la eficiencia. Para Kryotec, experto en soluciones end-to-end para la cadena de frío, que diseña e implementa estrategias personalizadas, “la sustentabilidad en la logística no se mide solo por las emisiones que se logran reducir, sino también por los productos que se logra preservar. Cada medicamento y alimento salvado de una excursión de temperatura evita desperdiciar recursos, energía y emisiones acumuladas a lo largo de toda la cadena de suministro. Todo esto es, probablemente, el indicador más claro de sustentabilidad en la logística farmacéutica refrigerada”. Pero ¿cómo hacer más sustentable una cadena de frío? Desde esta perspectiva, optimizar la eficiencia térmica permite disminuir mermas, extender la vida útil de los productos, reducir devoluciones y minimizar movimientos logísticos innecesarios. Todo ello contribuye a reducir emisiones indirectas, disminuir consumo de combustible y aprovechar de forma más eficiente la infraestructura refrigerada. Y ¿cómo mantener el control de temperatura en la cadena de frío para impulsar la sustentabilidad? Infante y Loya destaca la necesidad de adoptar modelos mucho más integrales para la gestión de productos farmacéuticos sensibles a la temperatura. Más que reaccionar ante desviaciones térmicas una vez que ocurren, el enfoque debe centrarse en anticiparlas mediante monitoreo en tiempo real, análisis y una gestión integral de la cadena de frío que brinde visibilidad, control y trazabilidad en cada etapa del proceso. Este enfoque implica desarrollar estrategias que integren capacidades técnicas a lo largo de toda la operación logística; desde la evaluación y calificación de infraestructura, mapeos térmicos y estudios volumétricos, hasta la selección de empaques calificados reutilizables para productos farmacéuticos, validaciones térmicas y optimización de rutas y tiempos de tránsito. En este proceso, los datos adquieren un papel fundamental. Herramientas como el monitoreo continuo, los sensores IoT y el análisis térmico permiten optimizar cada envío con mayor precisión, fortaleciendo la estabilidad de la cadena de frío y reduciendo el uso innecesario de materiales, energía, peso transportado y generación de residuos. Frente a crecientes exigencias regulatorias, ambientales y operativas, la capacidad de mantener cadenas de frío estables, precisas y adaptables se convertirá en una condición indispensable de sustentabilidad. Porque una cadena de frío eficiente no solo consume menos recursos, también evita desperdicios, reduce reprocesos, disminuye devoluciones y fortalece la continuidad operativa. Hoy, ante las presiones ambientales y metas de rentabilidad, la eficiencia térmica comienza a posicionarse como uno de los pilares más relevantes para construir operaciones verdaderamente resilientes y sustentables. Compartir en Facebook Compartir Compartir en TwitterTweet Compartir en Pinterest Compartir Compartir en Linkedin Compartir Compartir en Digg Compartir