Lo que dejó Bonn en camino a la COP 31 Mundo Verde por RES - junio 18, 20260 Si bien es cierto, vivimos desde hace décadas una crisis energética, por ello la Conferencia de Bonn sobre Cambio Climático (SB64) tenían como objetivo mantener el impulso para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, impulsado por la iniciativa de la hoja de ruta liderada por la presidencia de la COP30 y reforzado por la conferencia de Santa Marta. Aunque los países avanzaron en la puesta en marcha de un futuro Mecanismo de Transición Justa, un marco clave para la transición hacia fuentes de energía distintas a los combustibles fósiles. Las conversaciones concluyeron sin una decisión clara sobre cómo se incorporará la eliminación gradual a los debates oficiales de la COP31 y con un progreso limitado en la tan esperada implementación del compromiso financiero. Sin embargo, dichas deficiencias deben ser abordadas por las presidencias de Turquía y Australia, junto con la presidencia brasileña de la COP30, de cara a la próxima cumbre de cambio climático en Antalya. Que no tiene definiciones claras sobre estos puntos, la COP31 corre el riesgo de estancarse y perder credibilidad. Tan es así, que al clausurar las conversaciones este jueves, el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, afirmó: «Aún existen divisiones significativas y queda un trabajo considerable para el periodo entre sesiones que tenemos por delante… Pero hemos visto seriedad a la hora de abordar las cuestiones clave y determinación para encontrar soluciones». Pese a todo lo difícil que se ha tornado encontrar soluciones concretas para abatir las urgencias que nos ha dejado el cambio climático, la transición energética y el financiamiento climático, entre muchas otras situaciones, fuera de las negociaciones formales en Bonn surgió una propuesta novedosa que podría complementar los trabajos en curso sobre hojas de ruta nacionales de transición lejos de los combustibles fósiles. Türkiye, que coorganizará la COP31 con Australia, propuso avanzar hacia un objetivo mundial de electrificación. Ese objetivo elevaría la proporción de la demanda energética final cubierta con electricidad desde algo más del 20 % actual hasta el 35 % en 2035. Al respecto, Pilar Bueno, Directora Ejecutiva de Argentina, expresó que en esta sesión debían acordarse la composición, modalidades y resultados de la fuerza de tarea que, conforme a lo acordado en Belém, debía avanzar el trabajo técnico de los indicadores de la Meta Global de Adaptación. «La falta de acuerdo entre los países sobre el rol de los expertos y de los países derivó en la paralización del proceso. Una vez más, la adaptación no recibe ni la atención ni la urgencia política que merece, quedando presa de dilaciones burocráticas, y olvidando su verdadero sentido, que es salvar vidas”. Por suparte, Sandra Guzmán, Directora general, Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC), dijo que llegamos a la COP con una fragmentación de los temas de financiamiento climático que imposibilitan avanzar en la implementación de la acción climática. «En estas negociaciones hablamos de transición energética, de adaptación, pero sin este financiamiento, esa transición, ese avance, no va a ser posible. Esperamos que tanto los cofacilitadores de los grupos de trabajo como la presidencia venga con un plan de acción muchísimo más robusto para impulsar un paquete mucho más armónico y completo en la materia”. Compartir en Facebook Compartir Compartir en TwitterTweet Compartir en Pinterest Compartir Compartir en Linkedin Compartir Compartir en Digg Compartir