El Mundial 2026: el mayor laboratorio de transformación digital que ha vivido América Columnas por Olga Shinkaruk, - junio 12, 2026junio 12, 20260 En el arranque la Copa del Mundo 2026, México se prepara para recibir el evento deportivo más relevante del planeta. Sin embargo, más allá de la pasión futbolística, este hito representa una oportunidad estratégica sin precedentes: convertirse en el mayor laboratorio de transformación digital que ha vivido América Latina en su historia reciente. La magnitud del evento redefine cualquier referencia previa. Por primera vez, el torneo se celebrará de forma conjunta entre tres países, con 48 selecciones y más de 100 partidos distribuidos en múltiples ciudades, acompañado de una audiencia global de miles de millones de personas conectadas digitalmente, de acuerdo con FIFA. Este contexto no solo amplifica la complejidad operativa, sino que eleva el estándar de ejecución: gobiernos, empresas y ecosistemas tecnológicos deberán orquestar experiencias fluidas, seguras y altamente personalizadas en tiempo real. Poniendo a prueba la infraestructura digital Las proyecciones son contundentes. Se estima que más de 5 millones de turistas internacionales se desplazarán entre las ciudades sede durante el torneo, ejerciendo una presión directa sobre infraestructuras críticas como transporte, hospitalidad, servicios financieros y conectividad, según estimaciones de la Secretaría de Turismo de México y organismos internacionales del sector. La respuesta no puede ser incremental; exige una integración inteligente de datos, automatización de procesos y plataformas digitales interoperables que, apoyadas en capacidades avanzadas de Inteligencia Artificial, permitan anticipar la demanda, optimizar recursos en tiempo real y sostener niveles de servicio a gran escala. En este contexto, la IA deja de ser una herramienta puntual para convertirse en un sistema integrado del negocio, capaz de escalar con precisión y resiliencia. A esta presión física se suma una capa digital aún más demandante. De acuerdo con proyecciones de Ericsson a través de su Mobility Report , se prevé que el tráfico global de datos móviles crezca en más de 35% durante el Mundial, impulsado por el consumo intensivo de streaming, aplicaciones de movilidad, pagos digitales y experiencias inmersivas. Este incremento obligará a fortalecer redes, evolucionar arquitecturas en la nube y desplegar capacidades avanzadas de analítica que garanticen continuidad operativa y calidad de servicio sin fricciones. El comportamiento del usuario será igualmente determinante. Se proyecta que alrededor del 28% de los aficionados utilizarán aplicaciones móviles como principal canal de interacción con el evento, según el Estudio de Hábitos de Usuarios de Internet 2026, elaborado por la Asociación de Internet MX y Offerwise. Desde la compra de boletos hasta la navegación urbana, el acceso a contenidos y los pagos digitales, la experiencia será predominantemente digital y redefinirá por completo el modelo de relacionamiento. Para las organizaciones, cada interacción se convierte en una oportunidad para fortalecer la confianza, incrementar la lealtad y construir vínculos más profundos con los usuarios. En este entorno, la hiperpersonalización, la ciberseguridad y la experiencia de usuario dejan de ser únicamente prioridades tecnológicas para convertirse en impulsores clave de la percepción de marca y del engagement de largo plazo. Más allá de la operación: el impacto en el negocio de las experiencias digitales En este escenario, el Mundial 2026 trasciende su naturaleza deportiva para convertirse en un catalizador de capacidades digitales a escala regional. América Latina tiene frente a sí la posibilidad de acelerar su madurez tecnológica en sectores clave como ciudades inteligentes, fintech, retail, turismo, movilidad y entretenimiento. No se trata solo de responder a la demanda, sino de rediseñar cómo operan estos sectores en un entorno hiperconectado y altamente dinámico. Las ciudades anfitrionas enfrentarán un desafío estructural: no solo gestionar flujos masivos de personas, sino anticipar comportamientos, optimizar recursos en tiempo real y responder de forma predictiva a incidentes. Más allá de las capacidades tecnológicas, el reto estará en articular modelos de gobernanza y operación que integren a múltiples actores —sector público, privado y operadores de infraestructura, bajo una misma lógica de coordinación. Para las empresas, el reto será igualmente exigente. El consumidor será global, digital y altamente sofisticado. Esperará experiencias sin fricción, personalizadas y seguras en cada punto de contacto. Aquellas organizaciones que logren integrar sus canales, aprovechar datos en tiempo real y automatizar decisiones evolucionando hacia modelos donde la Inteligencia Artificial se opera de manera continua y a escala, no solo responderán con mayor eficacia al evento, sino que también crearán experiencias más significativas para sus clientes, fortalecerán la lealtad y diferenciarán sus marcas en un entorno digital cada vez más competitivo. Convertir la IA en una capacidad operativa En este contexto, compañías como EPAM NEORIS desempeñan un rol clave como habilitadores de esta transformación. Hoy, esto se traduce en proyectos en curso para evolucionar plataformas digitales de alto consumo en grandes actores regionales, diseñadas para operar de forma consistente en múltiples dispositivos y responder a escenarios de altísima demanda asociados a eventos masivos. A través de modelos de células de producto, analítica avanzada, automatización inteligente y prácticas de ingeniería de alto desempeño, estos desarrollos permiten optimizar la operación en tiempo real y, sobre todo, ofrecer una experiencia de usuario más personalizada, fluida y contextual, mediante el acceso a información detallada, métricas adaptadas y estadísticas en vivo, tanto a nivel individual como colectivo. Este tipo de implementaciones refleja un cambio más profundo en la forma en que las organizaciones abordan la transformación digital. Más que implementar soluciones aisladas, el desafío está en operacionalizar la Inteligencia Artificial de punta a punta, desde el diseño hasta su ejecución continua, integrando ingeniería, datos y toma de decisiones en un mismo flujo de valor. Es en esa capacidad donde se construyen ecosistemas tecnológicos resilientes, escalables y centrados en el usuario, capaces de convertir la complejidad en una ventaja competitiva tangible. Un legado más allá del torneo Sin embargo, el verdadero valor de este momento no radica únicamente en la ejecución del torneo, sino en su efecto estructural. El Mundial no es un fin, sino un punto de inflexión. Las inversiones en infraestructura digital, ciberseguridad, analítica avanzada y experiencia de usuario no desaparecerán al término del evento; por el contrario, sentarán las bases de un ecosistema más resiliente, eficiente y competitivo para la región. América Latina ha enfrentado históricamente brechas en digitalización. Hoy tiene la oportunidad de cerrarlas a través de un proyecto que exige visión estratégica, coordinación multisectorial y excelencia en la ejecución. El Mundial 2026 será observado por el mundo entero, pero, más importante aún, será experimentado por millones de usuarios que evaluarán la capacidad de la región para operar bajo estándares globales. La pregunta no es si América Latina está lista para el Mundial. La verdadera pregunta es si sabrá capitalizar esta oportunidad para redefinir su futuro digital. Porque más allá de los goles y los estadios, lo que está en juego es la posibilidad de transformar estructuralmente la manera en que la región compite, innova y crece. Compartir en Facebook Compartir Compartir en TwitterTweet Compartir en Pinterest Compartir Compartir en Linkedin Compartir Compartir en Digg Compartir