Los océanos serán protegidos con el Tratado Global de los Océanos: Greenpeace Mundo Verde por Mercedes Nolasco - enero 18, 2026enero 26, 20260 Después de 20 años de luchar por la conservación marina, por fin se aceptó el Tratado Global de los Océanos, mismo que entra en vigor convirtiéndose en una realidad legal y permite crear santuarios marinos para proteger el hogar de millones de especies. Por ello, la Ciudad de México se suma a los puntos de la expresión artística global convocados por Greenpeace con la develación del “Mural itinerante: Revolución Azul por el Tratado Global de los Océanos”. Con esta Revolución Azul, la cual fue inaugurada en el Huerto Roma Verde, espacio ecológico ubicado en la alcaldía Cuauhtémoc. Su objetivo primordial, además de concientizar a la población para proteger 30% del también llamado planeta azul, es hacer hacer un llamado a las autoridades para que actúen en la creación de la primera oleada de santuarios marinos. En otras partes del mundo, Greenpeace, en colaboración con artistas y comunidades locales, diseñó y pintó otros murales para destacar la belleza de nuestros mares y la entrada en vigor de dicho tratado. Si bien el Tratado proporciona por primera vez las herramientas legales para establecer estas áreas marinas como zonas protegidas en alta mar, fundamentales para mitigar la crisis climática, detener el colapso de la biodiversidad y garantizar la seguridad alimentaria de miles de millones de personas,“Revolución Azul” es un recordatorio visual de esa responsabilidad política. Obra itinerante que busca concientizar a los seres humanos de proteger los mares Esta obra de arte móvil forma parte de una acción coordinada por Greenpeace en 13 países, en cinco continentes para celebrar la entrada en vigor del Tratado Global de los Océanos, una victoria conseguida tras dos décadas de lucha incansable. Se suma a una serie de intervenciones que incluyen proyecciones, esculturas y obras en movimiento realizadas por artistas, pueblos indígenas y comunidades locales que representan a todos los océanos del mundo. Este mural fue diseñado y pintado por ciudadanas y ciudadanos de a pie que quisieron plasmar su mirada sobre los océanos, sus deseos, su conexión con las especies marinas y también todo lo que implica el azul del agua. Se contó con la participación de voluntarias y voluntarios de Greenpeace México, personas de la sociedad civil, así como organizaciones aliadas como Arrecife Escolar, buscando plasmar mediante el arte la importancia de los océanos y el reflejo de nuestra responsabilidad como ciudadanía y la de los gobiernos y naciones del mundo, en su protección. Con esta actividad global se busca marcar el inicio de una cuenta regresiva crucial de cuatro años para proteger el 30% de los océanos para 2030, la ambiciosa meta conocida como 30×30 En ese marco Greenpeace México insta al gobierno mexicano —toda vez que ratificó el tratado y se sumó a la moratoria de la minería submarina— a implementar rápidamente el tratado global de los océanos y a mantener una moratoria sobre la minería en aguas profundas para limitar el poder de las corporaciones que han explotado el océano con fines de lucro. “El Tratado Global de los Océanos es una oportunidad única en una generación y su éxito depende de que el gobierno mexicano y los gobiernos del mundo actúen con rapidez para implementarlo. En un contexto marcado por guerra y crisis, este tratado devuelve esperanza al multilateralismo, reconoce las desigualdades entre países y apuesta por una implementación equitativa”, mencionó Viridiana Lázaro, Campañista de Océanos Sin Plásticos en Greenpeace México. El Tratado considerado como la ley ambiental más importante desde el Acuerdo de París, alcanzó su ratificación número 60 en septiembre del 2025 permitiendo su entrada en vigor este 17 de enero. Con este paso, los gobiernos que han ratificado el documento -entre ellos México- están ahora legalmente obligados a tomar medidas para proteger la alta mar. “Hoy celebramos el resultado de dos décadas de lucha para proteger el hogar de millones de especies. Ahora, los gobiernos que han ratificado el tratado están legalmente obligados a tomar medidas para protegerlo”, señaló Lukas Meus, responsable de la campaña oceánica de Greenpeace Internacional. “Los santuarios marinos surgen como una herramienta de justicia ambiental para proteger un océano devastado por la pesca industrial, la contaminación por plásticos y la creciente amenaza de la minería submarina”, añadió Lázaro. “Pero solo nos quedan cuatro años para proteger el 30% del océano antes de 2030. No podemos confiar en que las grandes empresas pesqueras den prioridad a la protección del océano y dejen de explotarlo con fines lucrativos, necesitamos que los gobiernos les obliguen a hacerlo”, indicó por su parte Meus. “Nuestro mensaje a los gobiernos es claro: deben trabajar rápidamente para crear la primera oleada de santuarios y hacer todo lo posible para limitar el poder de las empresas que han destruido el océano. Cada mes de retraso supone más daños a los hermosos y frágiles ecosistemas de los que todos dependemos”, prosiguió. De acuerdo con la información más reciente, existen 210 millones las personas que tienen en el océano su fuente de vida al laborar en industrias vinculadas con él, la pesca y el turismo. Y no sólo eso: casi la mitad de la población del mundo obtiene de allí su fuente principal de alimentos. Además, 3 mil millones de personas consumen como proteína animal la riqueza marina y los productos obtenidos en la acuacultura. No sólo lo anterior: también cuenta la agenda política de las potencias que ahora buscan el predominio económico y militar, pues los países trasladan por los mares alrededor de 90% de las mercancías. El tratado ya fue ratificado por 81 países. Entre ellos México, China, Alemania, Japón, Francia y Brasil. Pese a su gran importancia al ser el primer andamiaje legal para establecer en alta mar zonas protegidas, no lo ratifican aún India, el Reino Unido, Rusia y Estados Unidos. En el caso de este último, que presume ser la mayor economía del mundo, figura entre los cinco principales exportadores de bienes vinculados con el océano Por todo lo anterior, no hay tiempo que perder, pues actualmente menos del 1% de la alta mar está totalmente protegida, y para alcanzar el objetivo del 30% en sólo cuatro años, los gobiernos deben proteger áreas oceánicas de una extensión mayor que continentes enteros a una velocidad sin precedentes en la historia de la conservación. 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