Las 40 horas laborales: adaptación sin sacrificar productividad ni bienestar Negocios Tecnologia por Andrés Gómez - julio 28, 20250 En México, la propuesta de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales ha abierto un debate necesario sobre la forma en la que trabajamos. Más allá de una discusión sobre las horas, esta iniciativa representa una oportunidad para realizar una transformación profunda que requiere equilibrio: mejorar el bienestar sin comprometer la productividad ni la sostenibilidad de las empresas. Uno de los retos más importantes para la implementación de las 40 horas es el impacto que podría tener una transición apresurada, especialmente en las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), la cual podría generar riesgos como el aumento de la informalidad o la pérdida de empleos. De acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México (Canaco CDMX), una reducción abrupta podría provocar el cierre de negocios, despidos masivos y un aumento significativo en la informalidad, que ya representa más del 55% de la economía. Este riesgo podría escalar hasta un 65% si no se establecen medidas de transición adecuadas. Sin embargo, experiencias internacionales y datos recientes muestran que es posible avanzar hacia jornadas más cortas sin sacrificar la eficiencia. En Chile, por ejemplo, la jornada laboral se está reduciendo progresivamente de 45 a 40 horas y ya se observan resultados positivos. Según un análisis de Buk Chile publicado en mayo de 2025, el 95% de los colaboradores ya trabaja bajo una jornada de 44 horas, y los contratos de 45 horas se redujeron del 74% al 14% en tan solo dos meses. Estos avances se han logrado mediante una estrategia escalonada, el uso de tecnología para automatizar tareas clave y una gestión centrada en resultados. Colombia también avanza en esta dirección. La Ley 2101 de 2021 establece una reducción gradual a 42 horas semanales para 2026. Aunque el proceso aún está en marcha, los primeros estudios indican que la productividad no se ha visto afectada, especialmente en sectores con alto nivel de digitalización. En cambio, México y Perú mantienen jornadas de 48 horas, aunque los foros laborales organizados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social muestran un creciente interés por avanzar hacia un esquema similar. En este contexto regional, vale la pena considerar el impacto que los modelos laborales tienen en la experiencia y el desempeño de las personas. Durante décadas, se ha creído que largas jornadas se traducen en mayor productividad. Sin embargo, datos recientes demuestran lo contrario. De acuerdo con nuestro más reciente Informe de Burnout Laboral 2025, uno de cada cuatro colaboradores mexicanos insatisfechos con su horario padece burnout frecuente, lo que reduce su eficacia en al menos un 10%. Por el contrario, quienes laboran en entornos equilibrados no sólo son más efectivos, sino también muestran un compromiso superior con sus responsabilidades. Consideramos que, para que una jornada de 40 horas sea viable, no basta con reducir el tiempo de trabajo. Se requiere un rediseño profundo de la forma en que se mide y se gestiona la productividad. La clave está en priorizar el cumplimiento de objetivos, fomentar entornos de eficiencia, aprovechar la digitalización, apoyarse en plataformas tecnológicas para automatizar procesos clave, y brindar capacitación continua. Además, es fundamental establecer canales de comunicación abiertos y transparentes con los equipos, recogiendo sus inquietudes y evaluando el impacto de los cambios con base en datos reales. La colaboración entre el Gobierno y el sector privado es esencial para implementar esta reforma de manera gradual, con programas de apoyo técnico y a largo plazo. Solo así podrán adaptarse sin comprometer su viabilidad económica ni el empleo formal que generan. Las pequeñas y medianas empresas, aunque enfrentan mayores retos por su estructura operativa, pueden ver esta transformación como una oportunidad para fortalecer su cultura organizacional y adoptar modelos más sostenibles, centrados en resultados y personas. La discusión sobre las 40 horas semanales nos invita a repensar el trabajo. En un entorno donde el 46% de los latinoamericanos ha experimentado burnout, evaluar esquemas que promuevan la salud, la eficiencia y la sostenibilidad laboral es imprescindible. Compartir en Facebook Compartir Compartir en TwitterTweet Compartir en Pinterest Compartir Compartir en Linkedin Compartir Compartir en Digg Compartir