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La primera gran prueba para el T-MEC

Estados Unidos y Canadá se sienten cada vez más incómodos con la política energética de México. UBS explica que su invocación del mecanismo de solución de controversias del T-MEC supone la primera gran prueba de fuego para el tratado desde que entró en vigor hace dos años.

El tratado dispone que México no podrá adoptar medidas para el sector energético que resulten más restrictivas que las concesiones paralelas otorgadas en otros acuerdos de comercio e inversión que hubiesen sido ratificados por el país antes del T-MEC. Precisamente, México ratificó el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT) unos años antes que el T-MEC. Ese tratado incluía la liberalización de los sectores de generación y comercialización de la electricidad.

Se avecina un largo proceso de resolución de diferencias que, en última instancia, podría dar pie a la imposición de aranceles por parte de EE.UU. y Canadá a modo de represalia. A juicio de los analistas, el mayor costo potencial para México en caso de no resolver la disputa provendría de las oportunidades de inversión perdidas.

En el mejor de los casos, las partes lograrían resolver la cuestión en la fase de consultas, pero en esta ocasión a UBS no le parece muy probable, ya que entra en juego el componente ideológico en el debate de fondo, con puntos de vista diferenciados sobre lo que se negoció en el tratado.

El proceso de solución de controversias podría dar pie a la imposición de aranceles a modo de represalia. Para México, las repercusiones irían más allá del sector energético y podrían afectar a una amplia variedad de productos, entre ellos las exportaciones agrícolas y de automóviles

La disputa comercial podría empañar la valoración que puedan hacer los inversores sobre México como destino para acercar la producción, y una cantidad insuficiente de inversiones en el sector energético podría entrañar problemas para la disponibilidad de la energía en los próximos años.
Las consultas y el posible dictamen del panel podrían servir para poner de manifiesto la importancia de la inversión e innovación del sector privado en el mercado energético.

Los mercados financieros mexicanos reaccionaron de forma discreta a la noticia de la solicitud de consultas, puesto que los inversores ya eran muy conscientes de la inquietud de EE. UU. y Canadá ante la política energética de México. Además, en caso del establecimiento de un panel, estaríamos hablando de un proceso que se extendería al segundo trimestre de 2023, por lo que el riesgo arancelario tampoco es inminente.

La preocupación acerca de la probabilidad de que el difícil clima de inversión tenga repercusiones duraderas para el crecimiento potencial implica un riesgo para las calificaciones crediticias de México.

El peso ha soportado bien la influencia de un entorno externo complicado, pero UBS prevé una depreciación moderada con el USD/MXN en 20.5 a finales del 3T22, 20.7 en el 4T22, 21 en el 1T23 y 21.5 en el 2T23.

Pese a alcanzar máximos cíclicos en marzo, las acciones mexicanas han caído un 8,9 % en 2022. Aun así, han dejado patente su carácter defensivo y han registrado un rendimiento superior al de la renta variable mundial en lo que va de año.

Gabriela Soni y Alejo Czerwonko
Directora de Estrategia de Inversiones en UBS México y Director de Inversiones para Mercados Emergentes de América en UBS
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